Las soleadas orillas del Mediterráneo vieron nacer en la antigüedad muchas civilizaciones del vino. En Italia todavía se cultiva la vid de un extremo a otro del territorio. Conocer la gran diversidad de vinos del país es un verdadero desafío, además de un enorme placer.
Italia es el mayor productor de vinos del mundo y, también, el que más clases y marcas ofrece. Esta abundancia surge de la ubicuidad de la vid. Prácticamente no existe parcela ni finca donde no se cultive uva para hacer vino.
Algunas de las bodegas bien merecen un reconocimiento son:
Planeta
Todo comienza en Sambuca de Sicilia, en la finca que pertenece a la familia desde el siglo XVII. En los viñedos de Ulmo y Maroccoli, 95 hectáreas de terreno calizo y profundo y, a orillas del lago Arancio, el antiguo caserío que da nombre a su primera bodega, “l’Ulmo”, dedicada a los grandes vinos blancos de la empresa: Alastro (Chardonnay y Grecanico), Chardonnay y Cometa (Fiano).
Se continúa hacia Menfi, la segunda etapa, a la cual corresponde el corazón de la empresa, su base operativa. En las fincas la “Dispensa” y “Gurra”, 165 hectáreas se dedican a la vid; suelos de tipología muy variable, pero todos ricos en calizas y arcillas, en gran parte ideales para las grandes variedades internacionales de uva tinta, que son vinificadas en la “Dispensa”, en la “Cantina Piccola” (“Bodega Pequeña”): Merlot, Syrah y Burdese (Cabernet sauvignon y franc). Sin movernos de Menfi, también en la “Dispensa” encontramos la “Cantina Grande” (“Bodega Grande”), la última fundada, dedicada por entero a los vinos “La Segreta” blanco y tinto (uvas Grecanico y Nero d’Avola respectivamente) y al Rosè, puro Syrah.
En la búsqueda de uno de los vinos más inconfundibles que Sicilia enumera, el Cerasuolo di Vittoria DOCG, comenzaron la tercera etapa, en Vittoria precisamente. En torno al caserío de “Dorilli” – una reciente adquisición en Giuseppina Benso.
Hace pocos años se enamoraron de otro gran territorio: Noto, 60 hectáreas en la comarca “Buonivini”, un lugar encantador en donde se construyó una “Cantina Invisibile” (“Bodega Invisible”) completamente subterránea. Alrededor, en los suelos increíblemente calizos y tobáceos que caracterizan la zona, viñedos de Nero d’Avola para el “Santa Cecilia” y Moscato di Noto para la homónima DOC.
Ningún Viaje por Sicilia puede considerarse completo sin llegar a la “Montaña”: el Etna. A los pies del Volcán tienen 24 hectáreas de la finca principal, 24 hectáreas en la zona de Castiglione di Sicilia.
Algunos de sus vinos son:
La Segreta Blanco 2007, cuya variedad es 50% Grecanico, 30% Chardonnay, 10% Viognier, 10% Fiano. Color: Amarillo pajizo con tenues reflejos verdes. Nariz: Amplio y vivaz impacto olfativo. A la nariz es afrutado y fragante: manzana, cedro, melón blanco, fruta tropical y lima. Paladar: fresco y sabroso. Buen equilibrio entre acidez y volumen. Final aromático.
La Segreta Rosso, de las variedades 50% Nero d’Avola, 25% Merlot, 20% Syrah y 5% Cabernet Franc. Color: Rojo rubí fuerte con reflejos púrpuras. Nariz: frutos rojos y negros irrumpen en la nariz entre los cuales el ribes y la cereza. Características las notas selváticas del nero d’avola. Paladar: pleno, envuelve el paladar con una agradable suavidad y un tanino aterciopelado. Es un vino de carácter abierto y comunicativo. ‘Friendly Wine’.
Alastro 2007, 60% Grecanico, 40% Chardonnay. Color: Amarillo pajizo cargado con referencias de reflejos verdosos. Nariz: intenso y amable. Perfumes de níspero, melocotón blanco y toronja rosa, con una punta de vainilla. Paladar: suave y bien estructurado, sostenido por una acidez que exalta su vitalidad. Final imprevisible y complejo.
Cerasuolo di Vittoria 2007, 60% Nero d’Avola, 40% Frappato. Color: Rojo rubí con tenues reflejos guinda. Nariz: Típico de los vinos de Vittoria y de su terroir. Perfumes de pequeños frutos rojos, fresa, cereza, higos de la India, escaramujo y caramelo de fruta. Muy personal y reconocible. Paladar: jugoso, revela una trama fresca y placentera al tacto. Rojo terciopelo.
Cometa 2007, 100% Fiano, Color: Amarillo pajizo con evidentes reflejos verdes. Nariz: irrumpe, eléctrico. Explosiones de cítricos entre los cuales el pomelo y la mandarina verde. Litchi. Siguen notas balsámicas y especiadas de lavanda, orégano y jengibre. Sugestiones de flores de manzanilla. Paladar: brusco, sabroso. Claros recuerdos minerales que ponen en valor la frescura. Final en aceleración. Potencia y control.
Moscato di Noto 2007, 100% Moscato Bianco. Color: amarillo oro brillante. Nariz: albaricoque deshidratadas, mango, dátiles y vainilla. Mermeladas de cítricos. Las notas afrutadas se enriquecen con aromas de hojas de té Darjeeling, flores de rosa y mimosa, genjibre, sesamo. Paladar: suave y ágil, muestra un cuerpo agraciado y armonioso. Nunca pesado, la acidez le aviva en un nítido e intrigante final.
Santa Cecilia 2006. 100% Nero d’Avola. Color: Rojo púrpura con tendencia al violeta.
Nariz: el perfil aromático se apoya en expresiones propias de los lugares de origen del Nero d’Avola. Potentes olores de fruta roja, algarrobas y regaliz, ceden inevitablemente espacio a notas minerales y de grafito. Paladar: la estructura es vigorosa, los taninos espesos y compactos, el cuerpo robusto. La acidez encendida, profetiza largos afinamientos.
Rosé 2007, 100% Syrah. Color: rosa cereza, luminoso. Nariz: leve y seductor. Pétalos de rosa, granada y fresitas. Paladar: en boca es balanceado, fresco, no anguloso. Deja un placentero rastro sabroso.
Donnafugata
Esta bodega ha crecido gracias al compromiso de una familia en Sicilia que creyó en el extraordinario potencial enológico de su tierra. Convencidos de que siempre es necesario estar abiertos al cambio para crecer y mejorar, Giacomo Rallo y su esposa, Gabriella, lanzaron un nuevo proyecto de producción en 1983: Donnafugata.
Las variedades de uvas que se cultivan en Donnafugata son Ansonica, d’Avola de Nero y Zibibbo, uno de los varietales blancos principales, nativos de Sicilia.
Una gran personalidad y calidad son es rasgos distintivo de todos los blancos de Donnafugata, comenzando con sus características sensoriales y terminando con sus etiquetas. Constituyen una gama completa que refleja sabores y olores de su territorio de origen.
En esta familia encontramos el Anthilia, Polena, Lighea, La Fuga, Vigna Di Gabri y Chiaranda.
Los tintos tienen identidades incisivas y son de color intenso, ocasionalmente impenetrables; ricos, elegantes y suaves. Los tintos de Donnafugata están acostumbrados a generar sorpresa y convicción cuando se disfruta su variedad d’Avola; generalmente suele ser la protagonista entre las vides italianas nativas.
De aquí se desprenden el Sedara, Sherazade, Angheli, Tancredo y Mille e Una Notte, todos de un intenso color rubí y de seductor sabor.
Y para aquellos que desean sentir dulzura en el paladar, están los dulces de esta bodega. Sus índices de alcohol son moderados y se acomodan muy bien para ser consumidos con alimentos. Entre ellos, Kabir y Ben Ryé han establecido su credibilidad y han atraído a un gran número de admiradores. En estos vinos, la variedad Zibibbo juega un papel importante, pues añade personalidad y toques frutales.
Il Borro
Sobre una colina se encuentra esta magnífica aldea, en el centro de un triángulo formado por Arezzo, Florencia y Siena. Pertenece a la familia de Ferragamo desde 1993.
Il Borro cuenta con la bodega privada de los Ferragamo y se puede visitar y participar en catas de vino.
Cuarenta hectáreas están dedicadas a las vides. El suelo tiene una estructura excelente con una buena composición arenosa, en donde nacen cinco variedades de vid: Merlot, Syrah, Cabernet-Sauvignon, Sangiovese y Petit Verdot.
Con la mezcla de sus variedades, Il Borro produce tres vinos: Il Borro, Pian di Nova y Polissena.
Con un envejecimiento en botella de 6 meses, son vinos intensos, de potente color rubí. En nariz son especiados con toques frutales.
Su blanco, el Lamelle, es una combinación de Merlot y Cabernet Sauvignon. Es de color amarillo pálido, e intenso y rico en nariz, con esencia floral y frutal, con delicadas notas de vainilla y pimienta blanca. Es fresco, elegante y persistente, gracias a su tiempo de reposo en barrica.
Fantinel
Esta bodega fue fundada en 1969, gracias al trabajo arduo y el entusiasmo de Mario Fantinel, dedicado al negocio de hoteles y restaurantes en Ravascletto, Carnia.
Fratinel fue la primera en instalar una sociedad en Canadá, con la compañía de vinos Collio; y en 1994 se lanzó al desafío de ser la primera empresa de su clase en Cuba, para producir vinos para el mercado cubano.
Fantinel comenzó a abrir algunos bares de vino bajo su nombre en Udine, Roma, d’Ampezzo, Venecia, San Daniele, Milán, Boloña, Grado y Módena, logrando combinar los vinos Fratinel y La Rocaia con el mejor Prosciutto de San Daniele (producido por su propia empresa Testa & Molinaro) y otras deliciosas combinaciones, siempre bajo una manera sencilla y tradicional.
Sus vinos de La Roncaia, ubicada en Friuli, y comprometida a producir vinos bajo los mejores estándares de calidad y tradición.
El Ramandolo es su vino DOCG por excelencia, hecho a base de las uvas de su propiedad ubicada en Nimis. Es un vino dulce que se produce en cantidad limitada.
Entre los blancos también están el Picolit, Tocai Friulano y Eclisse, vinos frescos, afrutados y con toques florales.
Los tintos están conformados por el Merlot, Cabernet Sauvignon, Gheppio e Il Fusco, los cuales son intensos, elegantes, tanicos mas no agresivos.
Masi
La familia Boscaini ha sido propietaria de los viñedos de Masi durante seis generaciones. Sandro Boscaini es el presidente de la compañía, y los otros miembros de la familia involucrados son los hijos de Sandro, Alexandra y Raffaele; y sus hermanos Bruno y Mario.
Además de ser vinos de calidad, poseen una gran personalidad y originalidad, resultado del apego a sus valores tradicionales y modernización a través de avanzadas tecnologías. Masi es pionero en la experimentación y el uso de las variedades secundarias de la uva Veronese (Oseleta, Dindarella, Croatina, Negrara y Forsellina), en adición a las uvas principales (Corvina, Rondinella, Molinara).
Esta importante bodega posee viñedos en la zona veneciana, en la Toscana, en Italia, y en Argentina.
Los de la zona veneciana están ubicadas en tres regiones al noreste de Italia: Trentino Alto Adige, Veneto y Friuli Venezia Giulia.
Serego Alighieri en Toscana. La reciente adquisición en el Grosseto, en el distrito de Maremma, marca el regreso de la familia Alighieri a la Toscana.
Muchos son los vinos que ofrece Masi, entre los cuales destacan
Serego Alighieri Possessioni Rosso 2006. Compuesto por 70% Corvina, 14% Molinara (Serego Alighieri clone) y 16% Sangiovese. De color rubí intenso. Nariz amplia con bouquet de cerezas y ciruela. Buen balance en el paladar y buena acidez y suaves taninos. Atractiva vainilla al final.
Brolo di Campofiorin 2004. El término ‘Brolo’ deriva de la palabra francesa ‘clos’, que significa viñedo rodeado de paredes de piedra. Este vino está compuesto por 80% Corvina y 20% Rondinella. Es de un color rojo profundo, con destellos púrpura. Impresionante en nariz con el típico bouquet de las uvas secas, además de todo un rango de aromas a cereza y zarzamora. Un vino serio con un buen contenido tanino y elegante a la vez, gracias a su sutil acidez. En el paladar despliega sabores a cereza, ciruela y chocolate oscuro.
Poderi del Bello Ovile 2005, mezcla de un 80% Sangiovese, 15% Canaiolo y 5% Ciliegiolo. De color rojo intenso con destellos violeta. Nariz rica en aroma de bayas, especialmente a mora azul, además de ciruelas y un atractivo toque de vainilla y clavo. Suave y bien balanceado en el paladar.
Costasera Reserva Amarone Classico 2003. Un cuvée especial, majestuoso, elegante, con un 70% Corvina, 15% Rondinella, 10% Oseleta y 5% Molinara. De color rubí opaco. Ciruelas y cerezas en nariz con toques de fruta fermentada y nueces. Magníficamente rico y suave en el paladar con ricos sabores a cereza y un poco de menta en el regusto. Un largo final con toque a chocolate.