Con mucho orgullo presenté hace unas semanas mi nuevo “hijo”, el Cuvée Friné, el cual lo hice con el magnífico Gérard Bertrand, especialista de los vinos Premium del Sur de Francia.
Se los presento:
Variedades: Syrah 40%, Grenache (30%) y Mourvèdre
Las diferentes variedades se vendimian a mano y por separado con el fin de obtener una madurez óptima en cada una de ellas, siendo la Syrah la más precoz.
Las vinificaciones se adaptan también a cada variedad, de tal manera que se respetan sus propias características y las capacidades de cada terruño. La uva Syrah es encubada en racimos enteros, luego vinificada en maceración carbónica, con una fermentación de aproximadamente 15 días. El final de la fermentación alcohólica se efectúa a baja temperatura.
Las variedades Mourvèdre y Grenache son despalilladas al 100% y la duración de su maceración llega aproximadamente a las tres semanas. El trabajo de extracción (remontado, delestage, bazuqueo) se adapta cuidadosamente en cada cuba, con el fin de privilegiar una buena extracción de los aromas de las variedades, así como una estructura sedosa y densa.
Cada cuvée es criada en barrica bordolesa de 225 litros durante aproximadamente 10 meses, con una introducción en barrica desde el prensado. Tras una ligera clarificación y el embotellado, este vino se conserva varios meses antes de su comercialización.
Notas de cata:
Dotado de una capa oscura con matices violeta intenso, el cuvée Friné by Deby Béard desarrolla en nariz aromas complejos de pequeños frutos rojos y negros, como el cassis, la mora o la grosella.
En boca es una explosión de aromas. Siguen una multitud de sabores que se sobreponen: el potente cassis se mezcla con el regaliz, la violeta deja paso a notas de tapenade, luego se desarrollan aromas de moka, especias y cacao.
El final es tostado con delicadas notas a regaliz. Su amplitud y su estructura le confieren una raza sin igual, con tatinos nobles y sedosos. La potencia y la finura se unen en un equilibrio perfecto.
De la mano de un experto
Para crear este delicioso vino trabajó conmigo Gérard Bertrand, el especialista de los vinos del Sur de Francia, quien no sólo colabora con los mejores viticultores de Languedoc-Rousillon, sino que posee además cinco propiedades de 360 hectáreas de viñas con los más hermosos terruños del Languedoc.
El núcleo de sus actividades vitivinícolas tiene su base en el Château de l’Hospitalet, en el magnífico marco mediterráneo del macizo de la Clape, cerca de Narbona. Gérard Bertrand perpetúa allí la tradición vitivinícola iniciada por su padre, figura emblemática de la viticultura del Languedoc, así como su espíritu pionero. Su pasión es en la actualidad la de dar a conocer su pasión por los vinos de los viñedos de este lugar único, convirtiéndolos en la referencia del estilo de vida del Mediterráneo.
Un terruño excepcional para la producción de grandes vinos
Situado muy cerca del litoral, el Château de l’Hospitalet domina en el Mediterráneo desde un centenar de metros de altura. Al beneficiarse de un clima mediterráneo semiárido de variante invernal suave, el viñedo goza de unas condiciones climáticas excepcionales: suficientes horas de insolación, cantidad de calor almacenada durante el día por sus tierras calizas y restituidas por la noche a las uvas, efecto del mar Meditrráneo que suaviza las diferencias térmicas, por último, la altitud que atenúa el calor estival.
Dos tipos de suelo contribuyen a la complejidad aromática, a la finura y a la elegancia de estos vinos: los suelos margo-calcáreos del Gargasiano, al pie del acantilado, ricos en fósiles, proporciona a las cepas reservas de agua a lo largo del verano, a pesar de la ausencia de lluvias estivales; y los suelos rojos mediterráneos del Barremiano, formadas sobre los calizos compactos de color gris azulado ganados sobre el monte bajo, permiten la elaboración de vinos ricos y concentrados. Desde el principio, este viñedo fue ideado para conseguir un gran nivel de calidad.
El conjunto de los parámetros vitivinícolas han sido estudiados en ese sentido, desde la selección de las cepas en el momento de la plantación hasta la orientación Norte-Sur de las hileras (para una mejor captación de la energía luminosa), pasando por la elección de una forma de cultivo de poda corta (Cordón de Royat) en espaldera. Los rendimientos son moderados, del orden de 35 a 40 hl/ha.