Conjugar la sabiduría vitivinícola de Francia con la actitud pasional del sur, concordar
tecnicidad, inventiva, enriquecerse de las civilizaciones pasadas para construir el viñedo Sud de France. Salir del consumo tradicional alrededor de una mesa para iluminar los nuevos momentos de degustación es el new french style que recorre y colorea el universo del vino por todo el mundo.
La región Languedoc-Roussillon creó en 2006 Sud de France con el objetivo de promover la totalidad de los vinos de la región bajo una marca común, ofreciendo a los consumidores una identificación simple y clara.
Una iniciativa única en Francia destinada a permitir a su viticultura su integración al seno de las grandes regiones de producción.
Sud de France es una identificación simple, eficaz y directa que reúne la totalidad de los vinos del Languedoc Roussillon. La fuerza de esta marca reside en su autenticidad, su especificidad y todos los atributos positivos a los cuales ella reenvía y que caracterizan el origen y la procedencia del vino: el mar, el sol, el clima mediterráneo, un arte de vivir, una gastronomía, una buena convivencia.
Sud de France constituye un verdadero sésamo que atrae el consumidor hacia el universo de los vinos del Languedoc Roussillon y valoriza un origen y un terruño Mediterráneo excepcional. La marca pone el acento sobre el savoir faire, el peritaje vitícola, la tipicidad única y toda la diversidad de los vinos de la región.
Tuve la suerte de recorrer este bello lugar y hacer varias paradas, como: el Domaine de Jarras (los viñedos Listel), en donde se explica una parte de la historia del viñedo del Languedoc Roussillon. Aquí, en 1864 apareció la filoxera que mató a un 75% de todas las viñas, excepto las de Listel que eran plantadas en la arena.
Un dato curioso de Domaine de Jarras es que practican la confusión sexual, es decir, ponen cápsulas de feromonas sobre las viñas para que las mariposas macho no encuentren a las hembras y no se reproduzcan.
Luego, el Domaine de La Colombette es un viñedo precursor, ya que fueron los primeros en plantar cepas de Chardonnay y de Pinot.
Practican un proceso de desalcoholización, que es la extracción del alcohol y del agua durante la fermentación.
Luego visitamos el Domaine de Laurent Miquel, en donde principalmente utilizan las cepas Viognier y Syrah, que normalmente vienen de Côtes du Rhône y que son muy difíciles a cultivar. Desde hace varios años, Laurent Miquel y su padre intentan cultivarlas de todas las maneras posibles y lo logran.
El Languedoc es actualemente reconocido por la calidad de la región y del clima, en donde la Syrah y Viognier se adaptan de forma particular y la gama de Laurent Miquel se apoya en estas dos cepas. Estas variedades gozan de reconocimiento internacional, aunque la Viognier es considerada poco común y a veces un poco cara. Para su gama, Laurent desea convertirse en una referencia en Languedoc de la Syrah y la Viognier.
La Syrah y la Viognier permiten también realizar unos muy buenos ensamblajes con ciertos tipos de uva noble cultivadas en el sur de Francia, como la Cabernet Sauvignon o la Chardonnay.
Aquí catamos varios vinos muy finos, como Larmes des Fées, Viognier Vérité, Bardou St Chinian, Saga Pegot Faugères y, sobre todo, el único ensamblaje en Languedoc Roussillon de Viognier-Syrah: Nord / Sud.
Luego fuimos al Domaine de l’Hospitalet, en donde François Miquel (director Export) y Laura Guarrigue (su asistente) nos recibieron y nos mostraron sus instalaciones. Visitamos una sala de exposición de pintura, los antiguos museos y también la bodega.
Catamos casi todos los vinos de su larga gama, puesto que posee cinco viñedos diferentes: Domaine de l’Hospitalet, Villemajou, Cigalus, Laville Bertrou y Aigle. Reúnen 325 hectáreas que dan una imagen muy representativa del Languedoc
Después, cenamos en compañía del encantador propietario de la casa Gerard Bertrand, en el restaurante “Le H”, en donde probamos una deliciosa pasta con foie gras, (entrada mía, por cierto), y bebimos varios vinos, como Hospitalitas, Viala, la Forge y cerramos con algunos dulces, como el Rivesaltes de 1984.
La casa Gérard Bertrand además de ser propietaria de viñedos, trabaja en estrecha colaboración con los mejores viticultores de la zona. Es propietaria de 300 hectáreas de viñedo en los mejores suelos del Languedoc.
Precursor en el Languedoc, Gérard Bertrand ha sabido comprender la evolución del consumo de vino hacia productos de expresión, equilibrados y elegantes. Su éxito ha sido inmediato ofreciendo grandes vinos a un justo precio. Los vinos de prestigio de Gérard Bertrand se han convertido de esta manera en una referencia de calidad de cara a los profesionales.
El respeto por el entorno, la agricultura razonada, rendimientos limitados, vendimias manuales, y finalmente el arte del ensamblaje y de la crianza son la garantía de la expresión de los vinos Gérard Bertrand.
Otra gran visita fue a la Maison Guinot, creadora de burbujas desde 1875. Las burbujas fueron descubiertas por l’Abbé St Hilaire cuando hacía vino blanco. Aquí trabajaban con la cepa “blanquette” que hoy en día llaman Mauzac.
Practican el método tradicional para hacer la blanquette y los crémants, como en Champagne, y sobretodo, lo hacen manualmente. Utilizan las cepas: Mauzac, Chardonnay y Chenin.
Más adelante fuimos a Château d’Aussières, comprado en 1999 por el Baron Eric de Rothschild. El dominio es poseedor de 550 hectáreas.
Dada su excepcional situación geográfica, su sitio vitícola único y su historia, el Château d’Aussières es uno de esos lugares silvestres y naturales desde donde emana una enorme fuerza y una gran belleza.
Actualmente, producen cuatro vinos: Aussières Rouge, Aussières Blanc, Blason d’Aussières y Château d’Aussières. Son vinos son muy finos y muy bien elaborados.
Por otro lado, hace 20 años que Gérard Bru compró el dominio Puech Haut. Trabajando la tierra para plantar 100 hectáreas de viñas encontró una cabeza en piedra de carnero y decidió que sería el emblema del dominio.
En este maravilloso lugar las condiciones naturales apoyan la cultura del vino. La influencia del Mediterráneo regula las temperaturas, el mistral refresca las noches de verano, los contravientos de los Cévennes favorecen a una pluviometría estival, justo cuando los viñedos necesitan agua.
Ahora, sus vinos están presentes en muchos restaurantes de la Guía Michelin, ¡quería que sus vinos hicieran parte de los mejores y más conocidos del Languedoc Roussillon y lo ha logrado!
Hoy en día trabaja con muchos artistas de la pintura, ya que ha construido una colección única de barricas pintadas. Aquellas sirven en su proyecto de BIB ART que consiste en vender vino en pequeñas barricas de aluminio con un sistema de bolsa de vino (Bag In Box).
Aquí catamos vinos excepcionales y muy finos con taninos suaves.
Utilizan cepas de Côtes du Rhône para los blancos (como Roussanne, Marsanne) y de Languedoc Roussillon para los rojos (como Granche, Syrah, Carignan).