En lo alto de una colina, con un paisaje cautivador, Montalcini, de origen etrusco y romano, se construyó en el siglo XII. Como era habitual en aquellos tiempos, fue pasando de mano en mano, y en el siglo XVI fue conquistada por el ejército del Emperador Carlos I de España y V de Alemania.
Los sieneses, que entonces dominaban la ciudad, se refugiaron en la fortaleza y como símbolo de esa resistencia un importante pintor de la escuela de Siena, llamado “Il Sodoma”, realizó un espléndido estandarte que se conserva en el interior.
En la planta de abajo de la fortaleza hay un local amplio y muy elegante llamado “Enoteca La Fortezza” en el que se pueden degustar y comprar los vinos exclusivos de la zona, como el Brunello y el Rosso de Montalcino.
Y otras de las cosas que me encanta de este lugar es la gastronomía, las exquisiteces para acompañar sus vinos, como su aceite de oliva ultra refinado, sus quesos, carnes y embutidos de primera, y esos guisos típicos que quitan el sentido (y las dietas).
Vale la pena recorrer el centro de Montalcino: La Catedral de San Salvatore, románico-gótica, del siglo XIV; la Iglesia de la Madonna del Soccorso; el Museo de Arte Sacro dentro del Convento de Sant’Agostino.
Y si despues de tanto alimentar el espíritu quiere alimentar su paladar, busque rápidamente el mejor lugar para comer en la ciudad: Il Castello Banfi.
Está en las inmediaciones de Montalcino y es un soberbio castillo del siglo XII, completamente rehabilitado para albergar un restaurante señorial en el sentido literal de la palabra.
Sus enormes bodegas abiertas al público en las que hay inumerables barriles que contienen sus propios y extraordinarios vinos con denominación de origen, procedentes de los viñedos de su finca, así como una encantadora taberna, de muy bien logrado estilo medieval, situada bajo las antiguas cantinas del castillo.
La historia misma de la bodega es interesante, así como la de su propietario John Mariani Jr. Fue él quien introdujo cepas francesas como Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Sauvignon Blanc y Chardonnay a esta zona vinícola. Estas cepas se unieron a la tradicional Sangiovese Grosso ó Sangiovese Brunello.
Castello Banfi produce 1.3 millones de cajas, y la gran estrella de los vinos que produce es el Brunello di Montalcino.
Su producción es pequeña y son de los más finos de la denominación. Elaboran dos Brunello de un mismo viñedo, el Poggio All’Oro Reserva y el Poggio Alle Mura.
Ambos vinos pasan por barricas francesas y eslovacas, el All’Oro Reserva por 30 meses y el Alle Mura por 24 meses.
Uno de sus mejores vinos (al menos para mi) es el Castello Banfi Brunello di Montalcino 1996.
Es un tinto de un intenso (aunque no muy oscuro) color picota con un borde granate.
Se trata de un vino con potentes y complejos aromas a frutos rojos y negros muy nítidos (cerezas, ciruelas, bayas, moras). Las maderas se detectan con algunos toques a tostados, minerales, especias y regaliz. Si uno lo deja actuar en el paladar descubrirea tanbien el tabaco y cuero.
En boca es sabroso, con un paso de boca agradable y con mucha frutosidad. Es un vino definitivamente carnoso, bien equilibrado y redondeado, taninos vivos y nobles, retronasal muy bueno a la nariz.
Un retrogusto muy largo y con variedad de matices.