Conoce a Deby Beard

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Deby Béard es la mujer que más impulsa la cultura del vino en México.
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Deliciosa cata de vinos franceses en el Riedel Wine Bar

Escrito en Anuncios, Burdeos, Catas, Eventos, General, Maridajes, México, Riedel, Vinos por Deby

Te invitamos el próximo sábado 6 de marzo a nuestra deliciosa cata de vinos franceses, en los que probarás deliciosas copas de Bordeaux, Bourgogne y Alsace.

La cata incluye cuatro vinos, plato de quesos y jamón serrano, iva y servicio.

El cupo es limitado, así que si estás interesado ¡reserva ya!

(Hacer clic sobre la imagen para agrandar)

Una gran gloria en Bordeaux

Escrito en Burdeos, Francia, General, Vinos por Deby

Hoy quiero volver a hablarles de los grandes vinos franceses, y es el turno de Château Gloria.

Cuando Henry Martin, alcalde de St. Julien, cuya particularidad fue de nacer en el muy famoso Château Gruaud Larose, inicia la Gloria de 1942, con toda las ganas de hacer de esta propiedad uno de los vinos más importantes de Bordeaux.

De las seis hectáreas iniciales, Henry Martin compró viñedos importantes a los chateaux Beychevelle, Leoville Barton, Leoville Poyferre y hasta Duhart Millon. Con tal pedigree, el vino sólo podía ser un gran reflejo del terroir único de St. Julien. Hoy, Jean Louis Triaud continúa con el suelo de Henry Martin.

Vino: Château Gloria
Saint-Julien 2006

Viñedo: St. Julien, Medoc
Variedad: Cabernet Sauvignon 65%, Cabernet Franc 5%, Merlot 25% y Petit Vardot 5%.

Notas de cata

Color: rojo gramaje de tonos teja, limpio denso y brillante.
Aroma: Agradable aroma de frutos rojos, roble, especias, café y tabaco.
Sabor: Ataque de mediana intensidad, taninos balanceados, buen final en boca, equilibrado y retrogusto amaderado.
Maridaje: Acompañar con carnes rojas asadas y quesos de buena intensidad.
Guarda: 10 años
Temperatura: Servir de 18 a 20°C
Premios: RP: 91

Cuvée Friné by Deby Béard

Escrito en Anuncios, Burdeos, Francia, General, Maridajes, México, Personalidades, Vinos por Deby

Con mucho orgullo presenté hace unas semanas mi nuevo “hijo”, el Cuvée Friné, el cual lo hice con el magnífico Gérard Bertrand, especialista de los vinos Premium del Sur de Francia.

Se los presento:

Variedades: Syrah 40%, Grenache (30%) y Mourvèdre

Las diferentes variedades se vendimian a mano y por separado con el fin de obtener una madurez óptima en cada una de ellas, siendo la Syrah la más precoz.

Las vinificaciones se adaptan también a cada variedad, de tal manera que se respetan sus propias características y las capacidades de cada terruño. La uva Syrah es encubada en racimos enteros, luego vinificada en maceración carbónica, con una fermentación de aproximadamente 15 días.  El final de la fermentación alcohólica se efectúa a baja temperatura.

Las variedades Mourvèdre y Grenache son despalilladas al 100% y la duración de su maceración llega aproximadamente a las tres semanas. El trabajo de extracción (remontado, delestage, bazuqueo) se adapta cuidadosamente en cada cuba, con el fin de privilegiar una buena extracción de los aromas de las variedades, así como una estructura sedosa y densa.

Cada cuvée es criada en barrica bordolesa de 225 litros durante aproximadamente 10 meses, con una introducción en barrica desde el prensado. Tras una ligera clarificación y el embotellado, este vino se conserva varios meses antes de su comercialización.

Notas de cata:

Dotado de una capa oscura con matices violeta intenso, el cuvée Friné by Deby Béard desarrolla en nariz aromas complejos de pequeños frutos rojos y negros, como el cassis, la mora o la grosella.

En boca es una explosión de aromas.  Siguen una multitud de sabores que se sobreponen: el potente cassis se mezcla con el regaliz, la violeta deja paso a notas de tapenade, luego se desarrollan aromas de moka, especias y cacao.

El final es tostado con delicadas notas a regaliz. Su amplitud y su estructura le confieren una raza sin igual, con tatinos nobles y sedosos. La potencia y la finura se unen en un equilibrio perfecto.

De la mano de un experto

Para crear este delicioso vino trabajó conmigo Gérard Bertrand, el especialista de los vinos del Sur de Francia, quien no sólo colabora con los mejores viticultores de Languedoc-Rousillon, sino que posee además cinco propiedades de 360 hectáreas de viñas con los más hermosos terruños del Languedoc.

El núcleo de sus actividades vitivinícolas tiene su base en el Château de l’Hospitalet, en el magnífico marco mediterráneo del macizo de la Clape, cerca de Narbona. Gérard Bertrand perpetúa allí la tradición vitivinícola iniciada por su padre, figura emblemática de la viticultura del Languedoc, así como su espíritu pionero. Su pasión es en la actualidad la de dar a conocer su pasión por los vinos de los viñedos de este lugar único, convirtiéndolos en la referencia del estilo de vida del Mediterráneo.

Un terruño excepcional para la producción de grandes vinos

Situado muy cerca del litoral, el Château de l’Hospitalet domina en el Mediterráneo desde un centenar de metros de altura. Al beneficiarse de un clima mediterráneo semiárido de variante invernal suave, el viñedo goza de unas condiciones climáticas excepcionales: suficientes horas de insolación, cantidad de calor almacenada durante el día por sus tierras calizas y restituidas por la noche a las uvas, efecto del mar Meditrráneo que suaviza las diferencias térmicas, por último, la altitud que atenúa el calor estival.

Dos tipos de suelo contribuyen a la complejidad aromática, a la finura y a la elegancia de estos vinos: los suelos margo-calcáreos del Gargasiano, al pie del acantilado, ricos en fósiles, proporciona a las cepas reservas de agua a lo largo del verano, a pesar de la ausencia de lluvias estivales; y los suelos rojos mediterráneos del Barremiano, formadas sobre los calizos compactos de color gris azulado ganados sobre el monte bajo, permiten la elaboración de vinos ricos y concentrados. Desde el principio, este viñedo fue ideado para conseguir un gran nivel de calidad.

El conjunto de los parámetros vitivinícolas han sido estudiados en ese sentido, desde la selección de las cepas en el momento de la plantación hasta la orientación Norte-Sur de las hileras (para una mejor captación de la energía luminosa), pasando por la elección de una forma de cultivo de poda corta (Cordón de Royat) en espaldera. Los rendimientos son moderados, del orden de 35 a 40 hl/ha.

Vinos franceses a la mexicana

Escrito en Burdeos, Catas, General, Maridajes, Vinos por Deby

Aprovechando esta semana de las fiestas patrias, deseo hablar de uno de nuestros orgullos nacionales en tierras internacionales.

Mexicanos exitosos en el extranjero son varios, pero los que han logrado destacar en el mundo del vino son muy pocos, como es el caso Alfredo Ruiz, “papá” de Château Fonchereau, la única bodega con capital mexicano en Burdeos.

“Fonchereau es ejemplo de lo que los mexicanos podemos hacer en el extranjero”, asegura Ruiz, director de esta bodega que hace vinos para encantar a los dioses.

En lo que va del año, los vinos de esta bodega han ganado importantes premios en Europa, sin contar los demás galardones internacionales en otros años.

Château Fonchereau fue adquirida en 2006 en asociación con José Luis y Alejandro Fernández, empresarios inmobiliarios y de los medios de comunicación de la Ciudad de México, con quienes de paso Ruiz ya sostenía una bella amistad.

El castillo está ubicado en la región Entre-Deux-Mers, a sólo 14 kilómetros de Burdeos y de Saint Emilion. Consta de 50 hectáreas de las cuales 30 son de viñedos, plantados con las variedades típicas bordelesas: merlot, cabernet sauvignon, cabernet franc y semillon; las restantes 20 hectáreas son de bosques y prados.

A pesar de que esta bodega pasó a manos mexicanas hace tres años, no es una jovencita, pues cuenta con una gran historia a sus espeldas: durante la Segunda Guerra Mundial, Fonchereau albergó distintas actividades de resistencia en contra de la ocupación del ejército alemán y funcionó como emisora de radio clandestino dentro del cuadro de resistencia Jade-Amicol.

Foncheraeu perteneció a Gilles de Geneste durante la primera parte del siglo XVII. En 1647 pasó a manos de Jean Tolarty, tesorero de finanzas de Guyana. Posteriormente fue propiedad del caballero Francois de Cursol en 1719. Luego perteneció a la Dama del Blessy, a la Dama de Guimps, de soltera Montaigne y al señor de Bartitoult, sucesivamente. Durante la época contemporánea, el señor Thibaud fue su propietario antes de cederlo a la familia Vinot-Postry en 1940.

Recomendación: Château Fonchereau 2001 Cuveé Spéciale

Uno de los premiado de la casa conMedalla de Bronce Macon 2004

Se trata de un corte de 60% de merlot, 10% cabernet franc y 30% de cabernet sauvignon. Después de su vinificación en tanques termorregulados, este vino pasó un largo año criándose en barricas nuevas.

Se presenta en la copa con una gruesa capa carmín con reflejos oscuros.

En nariz presenta notas fuertes a regaliz y madera

El ataque en boca es controlado, con taninos finos y elegantes con toques a madera ahumada.

Ideal para acompañar carnes rojas y quesos.

Baron Philippe de Rothschild, el arte del ensamblaje

Escrito en Burdeos, General, Vinos por Deby

Al hablar de la casa Baron Philippe de Rothschild, uno puede tomar como punto de partida calificativos tales como: eternos innovadores, poseedores de una sólida tradición familiar y los perfectos representantes del más alto virtuosismo en el ensamblaje de los vinos. Sin embargo, la manera en que se entretejen estos calificativos es lo que coloca a la casa Baron Philippe de Rothschild en un punto y aparte.

El inicio de la familia Rothschild en el mundo del vino se remonta a 1933, año en el cual la sociedad Baron Philippe de Rothschild se instala en Pauillac, Gironda, con una ambición en mente: hacer los mejores vinos del mundo, cada uno en su categoría. Tal objetivo es alcanzado con ejemplos célebres, tales como su vino de marca Mouton Cadet o como sus vinos de Chateaux ideados por el ilustre Mouton Rothschild. Ambos son representaciones vivas de un virtuosismo que la familia Rothschild por tradición domina: El complejo “Arte del Ensamblaje”.

Vinos de marca, como el Mouton Cadet, son el resultado del ensamblaje de vinos seleccionados por Baron Philippe de Rothschild en los diferentes terruños de la región de Burdeos; para los Chateaux, ensamblaje de uvas de diversas variedades de cepas procedentes de parcelas selectas.

Uniendo este conocimiento bordelés tradicional a medios humanos y materiales muy eficaces, Baron Philippe de Rothschild alcanza un doble objetivo: proponer gamas de vinos perfectamente adaptadas a las expectativas de los diferentes mercados y transformar, con competencia y pasión, los dones de la naturaleza en objetos de arte y placer.

1932, lanzamiento del Mouton Cadet

Mouton Cadet nace como una alternativa al Chateaux Mouton Rothschild, ofreciendo  a un selecto grupo de parisinos una deliciosa cosecha 1930 y conmemorando el título de “Junior-Cadet” que poseía Baron Philippe dentro de su familia. Mouton Cadet fue un éxito inmediato dentro de la sociedad parisina.

Mouton Cadet, la primera marca de Bordeaux A.O.C. en el mundo

Creado en 1931, Mouton Cadet Rouge, inicialmente segundo vino de Chateaux Mouton Rothschild, se sometió exitosamente a las exigencias de sus orígenes, creando un vino excelente con calidad certificada por las regulaciones oficiales.

Durante la década de los 70 se introdujo al mercado la variedad Mouton Cadet Blanc, completando el éxito sin precedentes del Mouton Cadet. Este vino blanco, seco y afrutado contribuyó a establecer y fortalecer la imagen de los Burdeos blancos en el mundo entero.

Hoy en día, la hija del Baron Philippe de Rothschild funge como presidenta y accionista mayoritaria de la casa Baron Philippe de Rothschild S.A. y tras la muerte de su padre en 1988, la Baronesa Philippine trabaja en estrecha colaboración con la dirección general para mantener, modernizar y desarrollar la empresa familiar.

El Rosé de Mouton Cadet: El tercer color de Burdeos

Desde marzo de 2007, Baron Philippe de Rothschild completa la gama Mouton Cadet con un tercer vino, fresco y afrutado, el Mouton Cadet le Rose (A.O.C. Burdeos rosado).

Elaborado a partir de vinos seleccionados en la denominación Burdeos, el Rosado de Mouton Cadet procede de un ensamblaje de tres variedades típicamente bordelesas: 65% de Merlot, 20% de Cabernet Franc y 15% de Cabernet Sauvignon.

Su calidad se debe en gran parte a una elaboración por “sangrado”; este método tradicional le aporta un color rosado intenso y desvela todo el frescor de la fruta en una amplia paleta de sabores con predominio de la frambuesa y la grosella. Una aquilatada proporción en el ensamblaje del Cabernet Sauvignon y del Cabernet Franc le confiere una agradable estructura tánica.

El Rosé de Mouton Cadet es goloso, afrutado y crujiente, con taninos finos y equilibrados, logrando seducir a los consumidores más exigentes en la más pura tradición Mouton Cadet. Todo esto aunado a su nueva imagen.

Los franceses seductores

Escrito en Burdeos, General, Vinos por Deby

Burdeos es la denominación más importante en la región francesa, con más de 100 mil hectáreas en territorio vinícola. Amén de su extensión, Burdeos simboliza al gran vino y ha sido el punto de comparación en cuanto a calidad, para los vinos producidos en países como Italia, Australia, Alemania y Austria, por mencionar sólo algunos ejemplos.

La edad de oro para estos vinos comenzó en 1855 con la clasificación de los châteaux. Sobreviviendo a colapsos, crisis económicas y a la Primera Guerra Mundial, estos vinos lograron mantenerse en el corazón de sus seguidores.

Con la llegada de 1973, los vinos del Nuevo Mundo, especialmente de Australia y California, Burdeos enfrentó una encarnizada competencia que le llevó a no menos que introducirse y ser pionero en las innovaciones técnicas, con el fin de mantener la posición que había ostentado a lo largo de tantos años.

Ahora bien, en 1855, a pesar de la alta calidad de los vinos de Burdeos, se creó la clasificación cru para los châteaux, que evaluaba el factor terroir, el rendimiento de la mano humana y el precio. Así, las categorías incluían el premier hasta el cinquième grand cru classé.

Y para hablar más acerca de las características de estos maravillosos vinos, menciono por ejemplo al Pauillac, que en su mayoría contiene mayor proporción de Cabernet Sauvignon y que posee un estilo firme de poderosa estructura, vigoroso, con notas a menta, madera de cedro y con una gran capacidad de envejecimiento.

Ahora bien, los vinos blancos también merecen mención, con la uva sémillon que se caracteriza por ser ideal para la producción de los grandes vinos dulces y que es considerada como una de las grandes cepas de vino blanco en el mundo entero.

Por su parte, los vinos blancos dulces nacen en la ciudad de Langon, famosa por un elemento que parece mágico a primera vista: la niebla matinal que se suspende sobre las vides y el sol caluroso de la tarde, gracias a lo cual, se logra en la uva grandes concentraciones de azúcar debido a la acción de un hongo que se genera bajo estas condiciones climáticas. El vino resultante posee cualidades de tonos dorados, es meloso y con gran capacidad de envejecimiento.

Cabe mencionar que fue en la década de los ochentas cuando los dulces resurgieron después de una fuerte crisis, y gracias a los amante de estos vinos y de las añadas afortunadas de esos tiempos.

Estos extraordinarios vinos dulces requieren de un cuidado extremo en donde no se usa ningún pesticida sino únicamente abono natural, y se recurre a arar la tierra y a la poda. Madurado en barrica de roble blanco, este vino resulta ideal para deleitar el paladar de cualquiera.

Es así, que los vinos de Burdeos poseen una larga historia de calidad, y que hoy en día siguen siendo el punto de comparación para muchos otros, gracias a su continuo esfuerzo y por qué no, un poco a la magia de la región.