De crucero en el Silver Shadow
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Viajar es el elixir de la vida en Silversea y estoy explorando las posibilidades de un viaje de descubrimiento.
Hay personas para quienes el mar es la conexión con el mundo alrededor de ellos, un puente para entender diferentes culturas y formas de ser, yo soy una de esas personas que gozan tanto un buen crucero.
Desde la terraza de mi suite disfruto el amanecer en el mar de oriente, estamos casi llegando a Busan, en Corea, y siento el suave deslizar del barco abrazando la costa, Silver Shadow es un barco pequeño, lo cual permite que se aventure en caminos menos viajados y a puertos pequeños que regalan una mirada más auténtica, más allá de las postales.
En cata de sake con el presidente de la Asociación de Sake de Japón antes de abordar el barco
Mi butler personal sonríe y me pide elegir, ¿hoy prefiero la crema de Ferragamo o la de Bulgari? ¿Almohada de plumas de ganso? ¿Vino argentino o el sauvignon de New Zealand?
Las vistas son suntuosas, las amenidades increíbles, pero el servicio es el que crea una experiencia silversea.
Mi ropa lavada y planchada, mi bar repleto de buenos vinos, todos saben nuestros nombres desde el primer día, esos actos intuitivos crean tal bien estar y ganas de nunca irse y claro con un empleado por huésped, es de esperarse.
Para algunos de nosotros, la gastronomía define el viaje y en el barco el arte culinario, gracias a su herencia italiana es exquisito.
La primera noche, la cena fue en Le Champagne by Relais & Chateaux, donde magníficas etiquetas fueron maridadas a la perfección con los seis platillos que degustamos, con el foie gras el delicioso Château Rieussec Sauternes Grand Cru de Bordeaux francia, semillon, sauvignon blanc y muscadelle perfectamente armonizados, el gran Arzuaga de Valladolid, España, 100% Tempranillo redondo y equilibrado y el Castello Banfi, Summus de la Toscana, de Italia, mezcla perfecta de Sangiovese cabernet Sauvignon y Syrah.
Cenando con el capitán del barco y el chef
En la Terrazza, restaurante perteneciente al movimiento de slow food maridamos la pasta con salsa de ragu de pato con el magnífico vino Angelo Gaja Sperss, Langhe, Piedmon italia, este ejemplar 100% Nebiolo, seductor y untuoso.
En el grill, disfrutando la puesta de sol probando los mariscos y carnes calentados en la piedra volcánica y los regamos con el Purple Angel de Montes, de Colchagua valley en Chile, este Carmenere y Petit Verdot de personalidad fuerte , carácter y encanto, al igual que su hacedor, el talentoso Aurelio Montes, combinaba y realzaba las cualidades de la comida.
En el restaurante, entre velas, porcelana y candelabros disfrutamos la langosta al thermidor que maridamos con Antinori Cervaro della sala de Umbria Italia, un 100% Chardonnay, aterciopelado y suave.
En el casino, probando mi suerte en el pocker me deleité con el Louis Roeder de Reims, Champagne, esta mezcla elegante de Chardonnay y Pinot Noir avivó la noche de juego.
Cursos, conferencias platicas y juegos, en este ambiente donde la vida pasa lentamente y disfruto cada instante.
Viajo gran parte del año y siempre busco entender mejor las tierras que visito, apreciar los paisajes y sentir la herencia y cultura de la gente, su cocina, costumbres y tradiciones, haciendo inmersion total en en el ambiente cultural del destino.
Comida,vino y música, paisajes, murmullo de las olas y puestas de sol, la luna desde mi terraza en Silver Shadow copa de burbujas en mano y paz en el alma.
Los barcos pequeños de Silversea Cruises están compuestos solo de suites que ofrecen una experiencia de crucero muy lujosa. La comida sobresaliente y el servicio está a cargo por un personal europeo. Entre los puertos en los cruceros de Silversea, los pasajeros pueden participar en una demostración culinaria dada por un chef de fama mundial, practicar golf o escuchar una presentación por un orador invitado.















