VINTAGE 2002, una primicia en el mundo del vino de Dom Pérignon
Escrito en Anuncios, Catas, Champagne, General, Personalidades, Vinos por DebySÃgueme además en Twitter:
Twitter.com/ Deby Beard
Dom Pérignon nunca deja de sorprendernos, y ahora con Vintage 2002 es como beber estrellas…
En palabras de Richard Geoffroy, Chef de Cave de Dom Pérignon, “Una cosecha altamente concentrada, Dom Pérignon 2002 expresa todo el poder de las uvas en el pico de su madurez, mientras va más allá del carácter del año, aumentando su riqueza natural y – haciéndolo vibrar en olas – resultando en una precisión y profundidad extraordinarias. Dom Pérignon 2002 es un vino magnético, todavÃa difÃcil de alcanzar que revela plenamente la naturaleza dual de Dom Pérignon”.
Dom Pérignon declara su visión estética
En la tradición de manifiestos ar tÃsticos, y, sin duda, por primera vez en la historia del vino, Dom Pérignon proclama los principios que rigen el concepto y la realización de sus excepcionales vinos, una visión nueva y singular de la creación del vino – El Manifiesto de Dom Pérignon.
Una declaración de la visión estética inherente a Dom Pérignon desde sus orÃgenes demuestran el compromiso de Dom Pérignon a la creación y continuidad del trabajo visionario de Dom Pérignon, el monje quien se convir tió en el jefe de bodega de la abadÃa de Hautvillers en 1668.
Mientras él estaba decidido a crear “el mejor vino del mundo”, su obra estaba destinada a hacer de él, el padre espiritual del champagne y su región.
En la actualidad, Dom Pérignon continúa con el mismo ideal. Y el Manifiesto es su declaración de fe. En la aplicación de los principios de su Manifiesto, Dom Pérignon se distingue como única, reinventada con la creación de cada nueva cosecha – su sello Vintage sólo será aceptado cuando se haya alcanzado la intensidad y momentum tan caracterÃstica de Dom Pérignon. “La intensidad debe proceder de la precisión”, dice Richard Geoffroy, Chef de Cave de Dom Pérignon en el Manifiesto – uno de los diez compromisos que revela los paralelismos deEl Manifiesto de Dom Pérignon a sus antecesores artÃsticos.
Más allá de sus mandamientos, es su versión de las tablas de la ley, una cultura e iniciativa contundente para iluminar la oscuridad.
En la tradición del manifiesto artÃstico
Establecidas las condiciones de los dominios estéticos, nacidos de la pluma de Charles Augustin Sainte-Beuve en 1828, el manifiesto ha sido una forma de pensar y de vivir, desde la fundación del grupo de la literatura francesa, La Pléiade, y su manifiesto escrito por Joaquim du Bellay (1522-60).
Es más la toma de una posición intelectual que un instrumento de poder. Una intervención escrita y poderosa que busca convencer a la gente a adherirse a un plan estético.
En la imagen del Manifiesto Futurista de 1909, este acto verbal es también un estilo de vida, una revolución para todas las esferas ar tÃsticas y polÃticas.
Desde el Manifiesto Surrealista hasta el Manifiesto Dada decretado en 1924 por André Breton y Tristan Tarza respectivamente, la profesión de fe atestigua a un espÃritu visionario.
Proclamando placer, fomentando el juego, excitando la imaginación. Iniciando la liberación,mcontemplación y compromiso.
El discurso estético del manifiesto reúne todo sin olvidar nunca superar la prueba del tiempo.
Dom Pérignon sólo puede ser un vino de añada
Su compromiso con la añada es irrenunciable.
Corriendo los riesgos que ello implica. Dom Pérignon se reinventa con cada añada.
Respeto por las tierras de la región y las estaciones es un compromiso irrenunciable
Buscan destacar lo mejor de las tierras y las caracterÃsticas de cada añada sin traicionarlas jamás.
Se comprometen a proteger la frescura original de las uvas. Su enfoque de elaboración es estrictamente minimalista.
La intensidad debe originarse en la precisión
La intensidad no proviene de la fuerza o la potencia de un vino, sino de la precisión y el equilibrio. Esta imagen del vino en alta definición exige un tacto preciso.
La verdad de Dom Pérignon se define en el paladar
El paladar es el juez definitivo. La sensación del vino en boca es homogénea, no presenta altibajos.
La complejidad de Dom Pérignon es el resultado de un lento envejecimiento
Tanto el Rosé como el Blanco de Dom Pérignon son unánimemente reconocidos por su impresionante potencial de envejecimiento y su complejidad.
Dom Pérignon expresa su primera plenitud después de pasar siete años en bodega.





¿Y tú qué opinas?