Con rotundo éxito la vinÃcola, Adobe Guadalupe integra otro arcángel a su prestigiada lÃnea de vinos. En este caso se trata de Rafael, elaborado a partir de las variedades Cabernet Sauvignon y Nebbiolo.

En este nuevo vino se aprecia un color rojo vivo con reflejos violáceos; aroma a frutos rojos maduros como cassis, moras, frambuesas y especias, como canela, pimienta blanca, menta y violeta. De sabor a chocolate blanco, trufa y vainilla con taninos aterciopelados.
La mezcla de uvas Cabernet Sauvignon y Nebbiolo, asà como su especiada y compleja nariz, convierten a Rafael en uno de los vinos más balanceados, elegantes y complejos de la bodega Adobe Guadalupe.
Fundada por Tru y Donald Miller en 1998, esta vinÃcola ubicada en el Valle de Guadalupe, es además un break and breakfast con seis recámaras para huéspedes. En sus 60 acres de viñedos producen: Cabernet-Sauvignon, Cabernet Franc, Malbec, Tempranillo, Nebbiolo, Shiraz, Cinsault, Mourvedre, Merlot y Viognier. La uva se trata con el máximo cuidado y sus vinos compiten con cualquiera a nivel mundial.

Aquà estoy con Tru y Don miller (derecha), y el chef Roberto de la Parra (centro).
Cabe destacar que Adobe Guadalupe cuenta con la participación del famoso Hugo D’Acosta, uno de los enólogos más importantes e influyentes de la industria vitivinÃcola mexicana.
Entre los vinos que produce esta tradicional bodega se encuentran: Gabriel, Serafiel, Kerubiel, Miguel, Uriel y JardÃn Secreto, cada uno tiene una mezcla de uvas diferentes, en los cuales se puede apreciar un excelente balance y un exquisito sabor afrutado. Algunos amantes del vino los han descrito como eclécticos y etéreos.
A lo largo de los años, la filosofÃa en Adobe Guadalupe ha sido crear un ambiente de armonÃa con la naturaleza en donde la gente pueda vivir una experiencia única acompañada de vino, alta cocina, paseos en caballo, jacuzzi, atardeceres espectaculares y un trato amable y cordial de la gente de Valle de Guadalupe.
La historia de este lugar comienza con un joven llamado Arlo, quien falleció en un trágico accidente automovilÃstico. Arlo sintió toda su vida una fascinación por ciertos aspectos de la cultura mexicana, desde los viñedos y sarapes hasta la Virgen de Guadalupe.
En un viaje a ParÃs después de la muerte de Arlo, su madre, Tru, creyó firmemente en una señal especial durante una visita a la catedral de Notre Dame, dentro de la catedral vio una silla mexicana acomodada de manera inusual con un sarape encima. ParecÃa fuera de lugar y esta imagen fue la primera semilla para que Adobe Guadalupe empezara a crecer.
Dos años después, Tru y su esposo Donald regresaron a ParÃs en busca de un lugar donde depositar las cenizas de Arlo para que descansaran junto con las cenizas del padre de Tru. Recordando la extraña coincidencia, Tru regresó a Notre Dame y no sólo encontró que la silla y el sarape aún estaban ahà sino que ahora formaban parte del altar dedicado a la Virgen de Guadalupe. Fue entonces cuando Tru decidió que querÃa pasar el resto de sus dÃas en México y se instalaron en el Valle de Guadalupe.
Comenzaron por restaurar la casa, posteriormente plantaron las semillas y en 2001 tuvieron su primera cosecha. Actualmente, sus vinos han sido galardonados tanto en México como en España.
De esta forma, Adobe Guadalupe continúa cosechando éxitos y representando orgullosamente la vitivinicultura mexicana alrededor del mundo.
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