Riedel, una cristalina y gran historia (parte I)
Escrito en Catas, Copas, General, Personalidades, Riedel, Vinos por DebyLa historia de Riedel que se remonta a 1756, en Bohemia, llega hasta la Europa unificada de nuestros días y, en su periplo, viven algunos de los acontecimientos más dramáticos de la historia europea.
La familia Riedel ha pasado la antorcha de fabricantes de cristal durante diez generaciones.
Claus Riedel descubrió, por primera vez, que tanto el tamaño como la forma de la copa influyen sobre la percepción del aroma y sabor.
Durante los años 60, inició la gama de cristalería denominada Sommeliers que, desde entonces, se ha convertido en parangón de la calidad que las copas para degustar vino deben alcanzar. Cada copa se ha diseñado para dirigir exactamente la bebida hacia las “zonas gustativas” adecuadas de la lengua, de modo que los catadores consigan un equilibrio perfecto al degustar un vino. Esta innovación tan brillante proporcionó un placer que produce la degustación que los aficionados al vino desconocían.
Georg Riedel, hijo de Claus Josef, actual presidente de Riedel Cristal, ha perfeccionado, en grado sumo, esta idea que abarca actualmente distintos niveles de precios. Georg Riedel investiga continuamente las relaciones científicas tan complicadas entre las variedades de uva y la forma de la copa. Este trabajo exige organizar frecuentes seminarios y catas a las que asisten propietarios de bodegas y expertos de todo el mundo.
Robert Parker, uno de los expertos en vinos más importante a escala mundial, señaló, hace poco, que “Riedel Company de Autria fabrica las copas más perfectas tanto desde el punto de vista técnico como para disfrutar del vino”.
Wine Spectator describe a Georg Riedel como un “fabricante de cristalería devoto del vino” y, en 1996, Decanter, la revista británica más importante dedicada al vino, le nombró “Hombre del Año”.
La importancia de una buena copa
Todo el mundo sabe la importancia de servir un vino a buena temperatura para poder apreciar todos sus aromas y sabores de manera adecuada y placentera. También se sabe de la importancia de la buena combinación del vino con la comida… Sin embargo, muchas veces pedimos en nuestro restaurante favorito, un vino que nos suele gustar, pero al momento de tomarlo la experiencia nos resulta sensiblemente desagradable, cuando tanto la temperatura del vino, el servicio, el “maridaje”, la compañía… son perfectos. Entonces, ¿a qué se debe eso? Sencillamente a la copa, cuando todos los otros factores están perfectos, si la degustación de vino resulta desagradable o, menos agradable que de costumbre, la única responsable es la copa.
El mismo vino en copas diferentes, huele y sabe diferente. ¿Magia? No, pura física. Resulta que cada vino tiene un abanico de aromas y sabores propio y la copa adecuada es la herramienta que permite transmitir los aromas y sabores presentes en cada vino. Riedel fue el primero en descubrir la importancia de la copa al momento de tomar vino. El mismo vino parece totalmente diferente al servirlo en copas distintas. Hasta que los catadores expertos llegan a creer que están probando vinos distintos. El mismo vino puede desprender aromas frutales en una copa, mientras que presenta notas de verdor vegetal en otra.
Importancia del material
Existen 2 tipos de copas para tomar vino: las copas de vidrio y las copas de cristal. Las diferencias entre el vidrio y el cristal son que las copa de cristal son más transparente y más brillantes (para la vista), más delgadas (para el tacto), y sobre todo la porosidad del cristal permite que las moléculas del vino se rompan cuando agitamos el vino en la copa lo que potencializa los aromas (para el olfato). Es un poco el mismo efecto que una flor, cuando está cerrada en la noche huele poco, pero cuando se abre en la mañana se potencializan mucho sus aromas.
Influencia de la copa en los aromas del vino
Al servir el vino, éste empieza inmediatamente a evaporarse, y sus aromas llenan rápidamente la copa por capas según su densidad y el tipo de aromas. Por eso se puede ajustar el tamaño y la forma de la copa rigurosamente a los aromas típicos de cada variedad de uva.
Los aromas más leves y frágiles (flores y frutas) se concentran hasta el borde de la copa mientras que la zona intermedia presenta abundancia de perfumes que recuerdan los minerales. Los aromas más intensos (alcohol y madera) permanecen en el fondo de la copa.
Al agitar el vino dentro de la copa, humedece una superficie mayor y aumenta tanto la evaporación como la intensidad de los aromas sin mezclar los diferentes elementos del bouquet. Se puede por lo tanto, ajustar el tamaño y forma de la copa rigurosamente a los aromas típicos de cada variedad de uva.
La próxima semana seguiremos hablando de estas maravillosas copas, no te lo pierdas





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