Oh, oui, una regia delicia
Escrito en General, Restaurantes por DebyUn coqueto bistro de estilo parisino llama la atención en la ciudad de Monterrey, el Bistro Bardot.
Es un lugar pequeño pero acogedor y elegante, sin ser exuberante, con una iluminación tenue pero muy agradable.
Ubicado en San Pedro, una de las mejores zonas regiomontanas, es una excelente opción la oferta culinaria en Monterrey.
El Bardot ofrece un ambiente ideal para ocasiones especiales, además de que el concepto y el servicio son dos puntos fuertes de este restaurante.
Si tiene oportunidad de ir –eso sí, haga antes reservación, pues el lugar es muy solicitado- intente sentarse en la mesa central, que aunque la posición no es muy estratégica, los sillones en forma de trono le darán cierta privacidad.
El menú está a cargo del chef y dueño, Guillermo González Berinstáin, y brinda una carta selecta de platillos franceses que serán el regocijo de sus sentidos.
Puede empezar con una ensalada de endivias, peras, nueces y roquefort con un carpaccio y tártar de salmón fresco, con papas doradas, crema ácida y cebollón, o si busca algo más calientito, opte por la deliciosa y tradicional sopa de cebolla gratinada con emmental.
Los paninis son otra muy buena opción. Para quienes no comen mucha o nada de carne, pueden elegir entre el planchado capresse o de verduras al grill. También los hay de jamón, salmón ahumado o la jugosa hamburguesa de la casa.
Los amantes del pescado y los mariscos también tiene de donde elegir, pues entre los regalos del mar están los ostiones de Baja California en su concha con mignonette tradicional, camarones, almejas, callos de hacha o una fuente mixta con todas las variedades anteriores.
Como plato fuerte, el abanico de sabores es amplio, como un quiche lorraine, un linguini ratatouille, salmón unilateral, el clásico entrecôte de res, un filete a la pimienta o un cassoulet de pato y cordero, entre otras cuantas maravillas culinarias.
¿De postre? Ufff, en el dulce cierre no puede faltar la crème brûlée de naranja, un fondue de chocolate con fruta fresca o la tradicional tarta tatín de manzana con helado de tomillo. Y para sentirse más en ambiente francés, el menú también ofrece un plato de quesos añejados, manzana, nueces, miel y pan tostado. Todo un festín para chuparse los dedos.
Claro, que si anda de alma festiva, también puede elegir entre los vinos que ofrece el Bardot. Por ejemplo, los espumosos franceses, como Louis Perdier Borgoña, Moët Chandon o Pierre Jouet Grand Brut.
De vinos tintos puede elegir entre franceses, como Moueix St. Emilion o Georges Duboeuf Beaujolais. Mexicanos, como Adobe Guadalupe Kerubiel o Madero Merlot. La gama se amplía también a argentinos y españoles.
La carta también ofrece frescos y afrutados blancos y rosados mexicanos y franceses.
Definitivamente, el lugar, el ambiente y las delicias de Bistro Bardot le harán regresar para probar cada uno de las especialidades de estilo francés que ahí se preparan con toda la dedicación y profesionalismo, casi podría decir que al ritmo de la Marsellesa…



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