Cómo conservar un vino
Escrito en General, Tips, Vinos por DebySabemos que un buen vino es placer. Un placer que tiene dos dimensiones: la dimensión sensorial (vinculada al placer de la degustación del vino), percibiendo cada uno de sus sutiles matices, desnudando en cada sorbo la complejidad que nos brinda y descubriendo como se potencian mutuamente la buena comida y el buen vino. La otra es la dimensión que desinhibe, esa que gracias al alcohol poco a poco nos relaja, disminuyendo tensiones y transformando cualquier momento en más cálido y sincero.
Pero, estos disfrutes de cuerpo y alma, son atacados permanentemente por el tiempo. La velocidad del día, la activa e imparable vida laboral, trajeron consigo la comida rápida y los almuerzos de escasos 15 minutos, la mayoría de las veces en la propia oficina.
¿Dígame si en este escenario queda espacio para el vino?
Y aquí está el problema: para disfrutar del vino a diario uno tiene que a veces deshechar media botella de esa excelente bebida. Ante esta pecaminosa posibilidad, terminamos por relegar el antojo de una buena etiqueta.
Pero, por si no lo sabía, hay maneras de conservar una botella de vino por algunos días y disfrutar periódicamente de un par de copas.
El vino se mantiene (e incluso madura y mejora), mientras duerme en la botella, sin contacto con el oxígeno.
El problema surge cuando se abre la botella: el vino en contacto con el aire, comienza un proceso químico de oxidación, que destruirá las características del vino hasta (literalmente) convertirlo en vinagre. Aunque duela, la verdad es que la vida de un vino abierto es efímera.
Una buena noticia: el proceso de oxidación del vino no es tan rápido como muchas veces hemos temido y el vino puede resistir hasta 4 días, si se toman algunas precauciones.
Una buena y antigua manera de conservarlo es simplemente cerrar nuevamente la botella con el corcho y refrigerarlo (la temperatura alta acelerará el proceso de oxidación), pero esto resulta sólo si la cantidad de vino restante es al menos la mitad de la botella.
Refrigerado, un vino (tanto blanco como tinto) joven puede durar de 2 a 3 días y de 4 a 5 días si es de más cuerpo y aroma. Sin duda perderán frescura y fuerza, pero aún serán agradables al paladar.
Si tiene certeza que tomará sólo la mitad de la botella, coloque la cantidad que beberá a un decantador; y cierre inmediatamente la botella con el vino restante. Con este tip puede durarle refrigerado hasta una semana.
A la hora de tomar el vino restante, sáquelo del refrigerador al menos 3 horas antes de beberlo, para evitar someterlo a un cambio brusco de temperatura.
De lo contrario, le aseguro, el vino tinto frío helado es totalmente inexpresivo.
Una técnica más científica, fácil y poco costosa, es el uso de la bomba de vacío conocida como vacuvin. Es ni más ni menos que utensilio similar a un sacacorchos que extrae -por presión- el aire existente en la botella, colocando un corcho de goma casi en forma hermética. Con esta técnica, el vino se mantendrá casi una semana en muy buen estado.
Use el método que use, lo ideal es que cuando abra una botella de vino, planee terminarla en los próximos 2 días. En secreto, el vino irá perdiendo paulatinamente sus cualidades.





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