Enólogo delivery
Escrito en General, Personalidades, Vinos por DebyIgnacio de Miguel, el nuevo hombre fuerte detrás del vino español
El mismo se llama ‘enólogo volante’, un winemaker que va de bodega en bodega, de cliente en cliente creando vinos.
Se trata de Ignacio de Miguel, un ex químico madrileño que decidió dedicar su vida a las viñas más que a los microscopios y que hoy es toda una celebridad del vino en España.
La prensa de su país le dedica ríos de tinta como lo hicieran con Ferrán Adriá hace unos años.
Glamour no le falta: Ignacio le confecciona ‘a domicilio’ vinos a empresarios de primer nivel, artistas, deportistas entre otros famosos. Es el padre adoptivo de los ‘hijos vinícolas’ de Miguel Bosé, del presidente de Repsol Alfonso Cortina, del showman Emilio Aragón y del futbolista Emilio Butragueño.
Su vida transcurre en un auto con el que recorre miles de kilómetros para visitar a sus decenas de clientes.
Ante el auge del vino y el toque de distinción que da tener una bodega y hacer su propio vino, a Ignacio de Miguel el trabajo no le falta. Es el enólogo que sabe traducir en vino lo que sus clientes quieren que sus cepas digan. No por nada lo han bautizado como ‘el enologo de los famosos’.
Su padrino en este negocio fue ni más ni menos que uno de los hombres que más sabe de vinos en el Viejo Mundo: Carlos Falcó, el Marquéz de Griñón.
Después de arrancar en su bodega como investigador y terminar como gerente, decidió lanzarse por su cuenta y hace 13 años montó su propia consultora. Arrancó solo … y sigue solo. Su empresa es su coche, su nariz y un teléfono celular que no para de sonar.
Mientras cenábamos y degustábamos sus vinos, con la encantadora Virginie Coutou, directora de Diva España y promotora incansable de los vinos españoles,
Ignacio, me platicaba, que participa en la elaboración de cerca de 50 vinos, que en las siete guías que se editan en España cada año alcanzan puntuaciones medias de 90 puntos.
Estos logros lo convirtieron en El personaje del año 2006 de todo el sector vinícola.
Para los otros y para mí
Con 46 años, Ignacio de Miguel no quiere solo ser el winemaker de terceros. Por esa razón se sumó como socio de dos emprendimientos vinícolas: Zumaque de Broteas y Casalobos.
En Casalobos el impulsor fue el jugador del Real Madrid, Manolo Sanchís quién conseguió a otras 15 figuras públicas para convertirse en vinateros. Además de de Miguel, en la bodega están Emilio Butragueño, Jose Miguel Gonzalez ‘Michel’, Rafael Martín Vázquez, Aitor Karanka, Pedro Barato, Florencio Rodriguez, Cesar Lumbreras, Pato Clavet, Antonio Martín, Luis Mendoza, Manuele Trigueros, Joan Llobet, José Puertas y el cantante Miguel Bosé.
La finca está al pie de la Sierra de Casalobos, cerca de Toledo, donde crecen variedades de Syrah, Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot.
Uno de los vinos de la casa (y que presento personalmente Miguel Bosé en México durante su gira ‘Papito’) es el Casalobos 2004.
Se trata de un vino (mezcla de Cabernet Sauvignon, Syrah y Tempranillo que pasó12 meses en barricas de roble francés y americano) de un intenso color rojo brillante con algunos destellos violetas. Basta con olerlo para detectar su fruta roja y los toques balsámicos y de especias. En boca no oculta para nada sus taninos presentándose amplio, sabroso y con un recorrido de buena acidez.
El otro vino es el Zumaque de Broteas. Zumaque viene de “summaq”, palabra árabe que significa rojo y se refiere a un arbusto de frutos rojos y ricos en taninos, utilizado para curtir pieles. Y Broteas hace referencia a un personaje de la mitología griega.
La etiqueta es una obra de arte del pintor español Miguel Pérez Álvarez.
Se trata de un vino creado a partir de uvas syrah y cabernet sauvignon de la zona de Toledo y que fue ‘guardado’ por 13 meses en barrica de roble francés.
Se trata de un vino donde la fruta deja espacio a destellos minerales y toques de madera. Es poderoso, elegante y persistente.
Ignacio de Miguel será un nombre fuerte en el vino español y vale la pena seguirle la pista alrededor de las botellas que hace parir a cada bodega
Premios no le faltan… glamour y clientes del jet set tampoco.





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