Si vas al sur en (su) invierno
Escrito en Maridajes, Tips, Vinos por DebyY sí, los vinos cambian con las estaciones, como la ropa, como la fuerza del sol, como las modas.
Cuando entramos a los fríos meses de invierno debemos ser conscientes de que, al cambiar la dieta, debemos también cambiar los vinos con los que maridamos los alimentos.
La bebida debe ser siempre proporcional a la estructura del plato. Si elaboramos una receta con diversidad de ingredientes y un amplio aporte de especias, necesitaremos un vino complejo y rotundo.
En invierno, con platos más calóricos los vinos definitivamente tienen que ser más corpulentos y robustos, con prevalencia de los tintos sobre los blancos y los rosados.
Mi recomendación aquí es el MONTECILLO GRAN RESERVA: La Rioja es una región excepcionalmente dotada para el cultivo de la vid, el vino de esta region es sinónimo de calidad y tradición. Rioja debe su renombre a su envidiable localización en el norte de España, sus diferencias en altitud, suelos arcillosos, abundante lluvia y largas primaveras y otoños.
Montecillo tiene complejos y elegantes aromas a fruta muy madura de color cereza con tonos rubí, limpio y brillante. Y en boca es intenso y concentrado con taninos elegantes y maduros. Las añadas del 94 y del 96 se llevaron medallas de plata en el Concurso Mundial de Bruselas.
En el caso de las sopas y las cremas como los purés de verdura o las sopas de pescados, los vinos que mejor acompañan a estos platos son los blancos. Sí, no vaya a creer que los vinos claros son solo de verano: se prestan perfecto a los inviernos, siempre y cuando estén directamente vinculados al platillo en cuestión.
El PROTOCOLO BLANCO: Es una buena opción de “blanco invernal” de color amarillo verdoso, pálido, se presenta limpio y muy brillante, en nariz, desprende aromas a fruta fresca, como plátano, manzana, melocotón y en boca es de cuerpo medio que se muestra fresco, afrutado, sedoso con ligeras notas de acidez y con fuerza en las sensaciones frutales.
Una elección muy diferente debemos hacer cuando comamos carne de caza, uno de las joyas gastronómicas favoritas de la temporada invernal. Los vinos más adecuados para complementar los platos de caza menor (del estilo de los faisanes, las perdices, la liebre o las codornices) y realzar su sabor, son los tintos con cuerpo.
Uno de mis preferido es EL CABALLO LOCO: este vino coupage de Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot y Malbec, de esplendido color rojo rubí intenso y en nariz nos regala aromas complejos que me recuerdan nuez y especias y ya en boca nos ofrece cuerpo completo y buen balance.
En el caso de la caza mayor, que da lugar a delicias culinarias como el jabalí o el venado, combina a la perfección con los tintos y hasta con la champaña. Dentro de los primeros, recomendaría el MALBEC ALTOS LAS HORMIGAS 2006 este Argentino tiene notas de violeta, lavanda, frutos del bosque, café y chocolate. Muy frutado, de notable estructura y cuerpo. La cosecha 2006 ha dado un excelente Malbec, Cálidos días y frescas noches condujeron a un balance de frutosidad, frescura y madurez. El vino cuenta con mucha longitud en boca y tiene taninos suaves y elegantes.
Y dentro de los últimos el VEUVE CLICQUOT: Veuve Clicquot ofrece a la vista capa luminosa con reflejos de color rosa muy seductores. En nariz predominan los aromas a frutas rojas frescas y evolucionan hacia notas de frutos secos, bizcocho, pan tostado, toques de almendra y albaricoque y en boca el ataque es fresco y dá paso a una armonía afrutada. Se trata de un vino goloso, amplio, que se saborea casi como una golosina.





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