Miguel Torres, el otro, el restaurante
Escrito en Amigos, Curiosidades, Restaurantes por DebyEn Santiago de Chile, en la coqueta colonia de Las Condes, la empresa Viña Miguel Torres abrió desde hace unos meses un restaurante: Miguel Torres: VINOS & TAPAS.
Moderno, vanguardista (como los vinos de esta casa catalana), el local logra una perfecta comunión entre bocado y trago.
Los tonos oscuros se destacan en la decoración (piso, sillas y hasta las paredes) da una sensación acogedora que se completa con unos amplios ventanales a una de las avenidas más bellas de Santiago –la Isidora Goyenechea- y que incluso deja espacio para una tienda gourmet de delicatessen europeas y sudamericanas.
¿Más detalles? Hay un salón especial para catas y una sala de aromas donde también se dan cursos de degustación.
Por supuesto la carta de vinos es exclusiva y especialmente seleccionada por el Chef (José Luis Marín) marida a la perfección con una carta sobria y breve de tapas.
La carta de la casa varía a lo largo del día: hay una para comidas y otra para cenas.
También hay “menú del día” que incluye entrada, principal, postre y vino (todo por no más de 20 dólares.
¿Un ejemplo de cuánto hay por estos 20 dólares? ¿Qué diría de un atún sellado con puré Clementina y Camembert?
Hay un platillo muy interesante también que es la sopa fría de zanahorias, que casi como si fuera una sopa de cebolla, está coronada con una tostada pero en vez de queso tiene jamón serrano.
El presencia del mar chileno se hace presente en un calzone de calamares en su tinta.
Pero si lo que busca es ‘botanear’ los montaditos de pulpo y pimentón lo depositarán casi mágicamente en España. Y para reforzar la sensación apúntese a la tortilla de papas (de crujiente borde y jugoso centro). También valen la pena las gambas al merquén, los montaditos de salmón ahumado y tapenade de aceitunas, en crujiente pan y pintados con crema ácida.
Y como les decía, el Chef recomienda los vinos según los platillos. Por ejemplo, las tapas de ciervo con quenelle de col al azafrán con turrón almendrado y canela se sugiere con u vino Santa Digna Cabernet Sauvignon.
Para postre también hay tapas dulces: quesos con higos y pera; sorbetes y helados hechos en la casa.
Este restó viene a sellar un fuerte compromiso de Miguel Torres por Chile, un país en el que desembarcó en los 70 y que le cambió la cara a la industria. Desde su llegada y su visión de la calidad y de mejora continua se produjo la verdadera revolución del vino chileno.
Y si logró tanto desde la bodega, ¡imagínense ahora desde la cocina!.



Una opinión a “Miguel Torres, el otro, el restaurante”
Abril 8, 2008 a las 2:45 am
Aún no conozco el restaurante de Torres, pero tu crónica resulta muy estimulante.
¿Y tú qué opinas?