El “Al Gore” del vino
Escrito en Curiosidades, Personalidades, Vinos por Deby
Miguel Torres es uno de los bodegueros españoles más reconocidos, uno de los “adelantados” de la industria en Europa y un visionario nato.
Con bodegas en España, Chile, California, México y China, Miguel ahora es el primero en su sector en realmente preocuparse por el cambio climático.
Sí, el leve aumento de la temperatura del planeta así como la irregularidad de las lluvias y de las temporadas, hace que los vinos se vuelvan impredecibles y que incluso (como ocurre hoy por hoy en Francia e Italia) se estén viviendo un caos en las vendimias.
Mayor calor produce más azúcar y más azúcar en el proceso químico del vino, se transforma en más alcohol.
Y, como los buenos líderes, Miguel Torres empezó a concientizar sobre este tema dando el ejemplo: usa solo autos híbridos, lleva una vida muy sana y está haciendo radicales modificaciones a sus bodegas.
En Penedes (donde está la casa matriz de la compañía que preside) están llevando a cabo un mejor uso de la energía e incluso están usando energías alternativas como viento y geotermia. Como todo lo que siempre inicia Torres, aquí también es pionero (él fue quien impuso los tanques de acero en las bodegas allá por los años 70).
Es más, cuentan con placas solares y toda el agua que se usa se recupera en áreas especiales.
Y para que sus vinos sigan siendo los mejores, optó por mover sus viñas a zonas más altas (aún preservadas de los altibajos climáticos) en la zona de los Pirineos.
Mientras sus viñas nunca estaban por encima de los 250 metro sobre el nivel del mar, ahora están por encima de los 1,000. Ya, en esta mudanza, ha plantado unas 100 hectáreas de vid.
En un evento en Barcelona, precisamente por el tema del calentamiento global, el propio Miguel Torres dijo que “no hay buen vino que no respete la naturaleza”. Sin dudas un discurso muy filosófico, o muy lejano al resto de la industria vitivinícola, pero quienes conocemos a Miguel Torres personalmente sabemos que esá en directa relación a sus principios.
Este catalán –de baja estatura y altos principios- es una de las personas más cultas que conozco, un obsesivo de la información, de la educación, de la calidad total y del respeto absoluto al medio ambiente.
En Chile, por ejemplo, su empresa Viña Miguel Torres patrocina el Centro de Rehabilitación para Aves Rapaces, una entidad que cuida y libera al cóndor, ese pájaro magnífico de la Cordillera de los Andes.
Miguel Torres vende millones de botellas de vinos alrededor del mundo, pero su mundo no termina allí.
Ahora el ‘chico bueno’ del vino español ahora se coloca a la vanguardia de la industria vinícola mundial, no quejándose del calentamiento global sino trabajando para que su granito de arena pese en la fórmula planetaria.




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