
Con un halo de misterio ya se puede comprar en México el Absinth, el licor de los poetas.
Me llamó la atención ver su fosforecente botella en las principales tiendas de ultramarinos del país (como El Palacio de Hierro y La Europea). Luego en el centro comercial Santa Fe descubrió un local exclusivo para venderlo.
Después de décadas de ser considerado casi como una droga, ya se puede adquirir sin problemas el Absinth en el país. Se trata de una bebida creada en base a hierbas donde el principal ingrediente es el ajenjo, una planta típica de Europa del Este.
“Después del primer vaso, uno ve las cosas cómo le gustaría que fuesen. Después del segundo, uno ve cosas que no existen. Finalmente uno acaba viendo las cosas tal como son, y eso es lo mas maravilloso que puede ocurrir”, dijo Oscar Wilde sobre el Absinth.
Y este genio inglés no era el único famoso en la lista de amantes de la verde bebida: cuente también a Edgar Allan Poe, Jack London, Pablo Picasso, Vincent Van Gogh, Toulouse-Lautrec y al dramaturgo August Strindberg.
Según se pensaba el efecto de esta bebida sobre el individuo es subjetivo aunque se puede describir como una exacerbada claridad de la mente y agudización de los sentidos. La sensación de bienestar y euforia que produce este licor, hace que el corazón rebose de alegría y la imaginación se excite hasta el límite de la locura.
Un hada verde
El Absinth, como todas las bebidas alcohólicas (ésta tiene 89,9º) polémicas tiene muchos apodos: Hada Verde (originalmente Fée Verte), Artemisia, Absinthium o simplemente Ajenjo.
Esta bebida tuvo su esplendor allá por 1880, y se lo vinculo siempre a los círculos meas underground de la sociedad francesa.
Es amarga (no contiene azúcar), con algunos recuerdos al anís y –dicen- tan digestiva como cualquier bitter.
Y como todas las bebidas polémicas, el Absinth tiene un ritual para beberse: se coloca una medida en una copa de whisky, se coloca en el borde de la misma una cuchara calada en la que se depositará un terrón de azúcar. Se lo embebe de licor, se le prende fuego y luego a este ‘caramelo’ se lo mezcla con la bebida.
También se puede mezclar con agua, lo que genera una bebida de apariencia lechosa y de un color verde tenue. A este trago los franceses lo llaman “louché”.
¿De dónde viene su mala fama?
Dicen que Vincent Van Gogh, ebrio de Absinth decidió cortarse la oreja y se la dio a una joven meretriz. O el propio Wilde que inmortalizó a la bebida con un frase que dice “¿Cuál es la diferencia entre un vaso de absenta y el ocaso?” (“What difference is there between a glass of absinthe and a sunset?”). Y se hizo famoso también en la literatura y en el cine. ¿Recuerdan la película Drácula con Gary Oldman y Winona Ryder?
Hay un diálogo imperdible que reza:
-DRÁCULA: Absenta, es el afrodisíaco del alma. El hada verde que vive en la absenta quiere tu alma, pero tú estás a salvo conmigo.
-MINA: Háblame, príncipe, háblame de tu hogar.
-DRÁCULA: El lugar más hermoso de toda la creación.
Y hasta el inolvidable Joan Manuel Serrat dice en una de sus canciones que la absenta como ingrediente para elaborar un filtro de amor. ¿No me diga que con tanta historia éste verde licor no puede ser uno de los mejores regalos de esta Navidad? Eso sí, no olvide contar la anécdota de Van Gogh para que no haya excesos!