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Maroma, rey de la playa

Escrito en Hoteles, Tips, Viajes por Deby

Hotel Maroma Hotel Maroma

Blanco profundo y azul más profundo.

Brisa con sabor a sal que aletea entre telas étereas. Una selva que contiene su potencia desde el alrededor.

Un sol que inyecta magia en cada color.

El Hotel Maroma reina una de las 10 mejores playas del mundo en la Riviera Maya.

Todo lo que parece y se siente perfecto ha sido estudiado al detalle, como una danza perfecta entre servicio, naturaleza, paz y armonía.

Cada hora del día tiene su encanto y está enmarcado por este hotel que es ni más ni menos que un eslabón más de la exquisita cadena Orient-Express Hotels, una marca directamente relacionada con el prestigio, el lujo y la exclusividad.

El hotel Maroma ya lleva un par de décadas en México y nació como la casa de un arquitecto que la cadena internacional convirtió hace cinco años en un resort donde renueva su compromiso de “hospitalidad hecha a mano”. Es un oasis inmerso en una plantación cocos de 500 acres.

A 45 minutos de Cancún y a 15 minutos de Playa del Carmen, este diamante olvidado en la playa cuenta con 65 espaciosas habitaciones decoradas con arte original, cobertores y alfombras tejidas a mano, persianas de bambú y enormes tinas hechas a mano y adornadas con azulejos mexicanos. Tambien cuenta con villas de cuatro habitaciones con piscina y playa privada donde se han hospedado varias celebrities y personajes de la política.

Todas miran a lo lejos, al transparente horizonte del Caribe.

Y como no podía ser de otra manera, el SPA en este hotel ocupa un lugar preferencial: el Kinan de Maroma fue construido tomando en cuenta los principios de la geometría prehispánica y de Oriente. Ya ha sido catalogado como uno de los mejores santuarios de su tipo de la Riviera.

Hasta su nombre es especial: origen de la vida. Este spa es un auténtico templo lleno de fuentes y albercas resguardadas por deidades y una construcción geométricamente diseñada para una armonía absoluta donde la energía se concentre produciendo una sensación de bienestar y equilibrio.

Sus diseñadores llegan incluso a presumir que cada una de las cabinas de terapia está alineada con el sistema estelar, lo cual, dicen, redunda en condiciones energéticas extraordinarias para el desarrollo de tratamientos y terapias.

El Kinan sabe combinar las áreas húmedas (vapor, sauna y alberca de agua templada, albercas exteriores, regadera suiza) con sus bellísimos jardines y un salón de descanso con deliciosos divanes ortopédicos.

Es un auténtico spa místico que lo deposita luego a uno en su cuarto cubierto solo por un caftán indígena fabricado con gruesa manta de henequén, el último apapachacho de lujo maya.

Para las parejas hay un servicio inolvidable: el masaje afrodisiaco de chocolate. El mismo comienza con una exfoliación de cacao y luego un envolvente de chocolate. Todo este ritual es acompañado por técnicas de ayurveda. Y si esto fuera poco, también está la posibilidad de llevar al cuerpo al límite en un auténtico temazcal, frente al mar.

Cerca del spa está el restaurante Cilantro, especializado en comidas saludables y light, platillos con sanos ingredientes tales como: achiote, cilantro, chayote, y frutas tropicales. Una experiencia de bienestar para su cuerpo que no debe dejar pasar. Y si de hambre se trata la casa cuenta con su famoso Restaurante: un espléndido ambiente decorado con pinturas de Bertrand Castelli donde florecen las especialidades yucatecas como el guacamole, la sopa de lima o la cochinita pibil.

Una vez que se haya dedicado en cuerpo y alma a relajarse, puede que se sienta preparado para pasar a la acción. A pocos metros del hotel hay un arrecife de coral donde podrá practicar submarinismo o snorkeling, y si tiene inquietudes científicas, el complejo hará que le acompañe un biólogo marino. La pesca de altura, la vela, el windsurf, el paracaidismo acuático y la natación (con delfines, claro) completan esta vertiginosa selección de actividades acuáticas. No obstante, para aquellos que prefieran contemplar tranquilamente el mar sin entrar en contacto con él, el complejo ofrece la posibilidad de pasear a caballo, jugar al voleibol o, en el caso de los que estén realmente decididos a no relajarse, al golf.

¿Y tú qué opinas?