Orient-Express Hotels comenzó en 1976 como una división de la compañía de carga y pasajeros Sea Containers, que luego se convirtió en un grupo hotelero.
El propietario, Mr. Sherwood había puesto en valor el tren original al mítico Orient Express, y como el tren se dirigía a Venecia, necesitaba un hotel donde alojar a los huéspedes del tren, por ello compró el Hotel Cipriani, que hasta hoy es el punto fuerte de la marca.
Varias décadas más tarde, Orient-Express tiene inversiones en 44 hoteles de lujo en 21 países, incluyendo a ciudades como Venecia, Ciudad del Cabo y Sydney, y maneja restaurantes gourmet en Nueva York Oxfordshire (Inglaterra) y Buenos Aires. La compañía también ofrece recorridos en trenes dignos de la realeza en Europa y Asia y cruceros de lujo en Myanmar, Birmania (“El Camino a Mandalay”).
Después de conocer algunos de los destinos de Orient Express, uno entiende de que no se trata de una cadena de hoteles, sino que es una ‘colección’ de hoteles.
Algunas de sus ‘joyas’ están en Sudamérica, más precisamente en Perú. Se trata de los hoteles Park Miraflores en Lima, el Hotel Monasterio de Cusco y el Machu Picchu Sanctuary Lodge.
El primero está en una de las zonas más exclusivos, residenciales y comerciales de Lima, “La Ciudad de Reyes”, representa una combinación ecléctica de lo moderno y lo histórico. Es un pequeño hotel boutique, el conjunto en un parque en la orilla de un precipicio que deja pasar el mar proporciona casi todos los cuartos una aturdidora vista al mar.
El segundo se encuentra en pleno corazón de la capital del imperio inca, y se trata de un hotel museo ya que es el único que está construido sobre cimientos incas y posee una hermosa capilla decorada con extraordinarios ornamentos en oro. El edificio combina la solemnidad de un monasterio colonial con el lujo, la elegancia, la comodidad y la excelente calidad de un hotel de cinco estrellas.
Las habitaciones ofrecen hermosas vistas de la ciudad o de los coloridos tejados de Cusco.
El tercero está ni más ni menos que balconeando las ruinas de Machu Pichu. Se trata de un resort de lujo que tiene como escenografía de fondo a las altas montañas de la ciudad sabrada de los Andes.
Los tres hoteles forman parte de una ‘colección’ que se completa con otro servicio de lujo: el tren Hiram Bingham, el Oriente Express que llega al pie de la misteriosa reserva ecológica.
Inaugurado en el 2003, este tren fue bautizado con el nombre del arqueólogo que descubrió estas ruinas, sin dudas el primer gran turista peruano. Usando vagones comprados en Singapur y remodelados en el Perú, este ferrocarril de lujo une la ciudad de Cusco con Machu Picchu, se distingue desde el exterior por los colores azul y oro, y en su interior por una elegante tapicería en tonos cálidos.
El Hiram Bingham consta de sólo 4 vagones (2 coches-comedor, un coche-bar y otro de cocina) con capacidad para 84 pasajeros. El estilo de estos coches va en línea con los del «Andean Explorer» de Perurail, que ya operaba entre Cusco y el Lago Titicaca en el Sur del Perú, reflejando el lujo de la era Pullman de 1920.