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Campo Viejo
Deby Béard es la mujer que más impulsa la cultura del vino en México.
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Los restaurantes “raros”

Escrito en Curiosidades, Restaurantes, Viajes por Deby

Barton G The RestaurantTodo entra por los ojos, en el amor, en la moda y hasta en la gastronomía.

Ahora más que nunca en Estados Unidos, los restaurante y los bistrós se están poniendo vanguardistas al máximo para lograr sorprender cada día a sus exigentes clientes.

Tal es el caso del nuevo minibar del Café Atlántico, en Washington DC, dónde uno puede descubrir detalles exóticos (además de su plato de cubitos de sandía a la parrilla por el que su chef es famoso) como es su vajilla. Las sopas se sirven en goteros, los platos se colocan arriba de resortes de 15 centímetros. Pero lo más genial es la cuenta, que llega a la mesa dentro de una cáscara de huevo vacía que el mesero rompe al ponerla en la mesa.

En los restaurantes más modernos de Estados Unidos, los chefs están desplazando la atención de la comida que cocinan por los platos en que la sirven.

En Barton G The Restaurant, de South Beach (Miami) el pez espada se sirve en una espada de 1,20 metros y el pollo frito en un gallo de cerámica sobre un lecho de hierba.

En el restaurante Mix, en Nueva York, el famoso chef Alain Ducasse presenta las cenas en recipientes que parecen platillos de laboratorio.

Si planea pasar por Greenwich, Connecticut, en el restaurante Gaia, todo, desde las costillas a los pasteles de chocolate, se sirven en tarros de vidrio.

Los platos extravagantes son la última herramienta de marketing para atraer a los comensales a los restaurantes de Estados Unidos. Algo que entendió mucho antes el revolucionario Ferrán Adriá en su restaurante El Bulli que ha sido calificado como el gran desestructurador de platos.

Pero los críticos ya han empezado a afilar los cuchillos, quejándose de que las nuevas presentaciones son tontas, incómodas para comer y no hacen justicia ni a la comida seria ni a quienes la degustan. Claro, las presentaciones llamativas como los bananos flambeados, incluyendo la ceremoniosa apertura de la tapa abovedada, han sido desde hace tiempo populares en los restaurantes que se toman la comida en serio.

Además, en la última década, unos pocos chefs, como David Burke, en Nueva York y Rick Tramonto, en Chicago, se han esforzado por ganarse a los clientes con trucos especiales. Uno de los sellos de Tramonto es un pez que nada en un pequeño recipiente junto a las porciones de sushi.

Pero no fue hasta fines de los ‘90, cuando los platos cuadrados llegaron a buena parte de las mesas occidentales, procedentes de Asia, que los chefs empezaron a jugar con la forma de servir. Ahora compran “platos” en farmacias y ferreterías, diseñados para cumplir otro propósito completamente diferente. Las parrillas de metal en las que el chef José Andrés sirve sus ravioles en el Café Atlántico, por ejemplo, son parte de los soportes de jabón vendidos en una conocida tienda especializada en artículos de baño. Los atomizadores que usa el restaurante de Washington para servir sus mojitos (se supone que hay que rociar la bebida en la boca), vienen de un almacén que se especializa en recipientes de todo tipo.

Algunos restaurantes han tomado esta tendencia tan en serio que incluyen diseñadores entre su personal. Grant Achatz, chef de Trio, en Evanston, Illinois, acaba de contratar a un diseñador de joyas para que produzca platos únicos para su menú de vanguardia.

Porque los platos pueden estar buenos (como una pareja) pero la primera impresión es la que cuenta.

Y si esta es novedosa, mejor.

¿Y tú qué opinas?