Duero que te quiero Duero: Quinta de Tarsus
Escrito en Catas, España, Noticias, Vinos por Deby
Hace poco desembarcado en el país un vino nacido bajo el signo de la Ribera del Duero y que llega con los mejores lauros: el Quinta de Tarsus.
Lo sé, usted debe estar pensando “!Otro vino más de la Ribera del Duero!”.
¿Cómo saber cuando ésta denominación de origen es importante y cuando no? Ese desconcierto es comprensible.
Hay algo que vale la pena tener en claro: existen cada día más y mejores bodegas que de la zona del Duero -Ribera y sus aledaños.
Cuando la Ribera adquirió su Denominación de Origen, en 1982, existían en ella tan sólo 24 bodegas elaboradoras: 16 cooperativas y ¡ocho! empresas privadas. Y la última vez que hice el recuento, eran ya… 109.
Por eso el consumidor de vino de la Ribera necesita a veces un pequeño mapa o un memorándum para abrirse camino entre tanto nombre que esconde tantos niveles reales de calidad… y a menudo sin que los precios reflejen esos saltos tan grandes. Desde luego, nada sustituye a la experiencia y el gusto propios: hay que catar, catar y catar. Y luego, quedarse con lo preferido por cada uno. Pero, a modo de pista y de recapitulación, vayan estas líneas.
¿Quién es el padre de la criatura?
Saltó mi curiosidad y me puse a investigar, qué significa la palabra Tarsus y tuve que remontarme a la época del Imperio Romano, ya que así se llamaba la ciudad capital de Sicilia.
Pero volviendo a tierras españolas, Tarsus es, sencillamente, lo mejor que jamás haya hecho el mayor grupo vinatero español, Bodegas y Bebidas, un gigante más preocupado por la cantidad que por la calidad hasta que este nuevo proyecto le diera mayor lustre.
La primera muestra nace en la Ribera: es una joint venture en la que Rodrigo Moreno de Borbón, sobrino del Rey, que aporta las 72 hectáreas de viña y ByB, que ha construido la bodega. Su enólogo, Hervé Romat, llega de Burdeos con la idea de hacer vinos más elegantes y flexibles de lo habitual en la zona. Su Tarsus 1998 es particularmente espectacular.
La moderna bodega anclada en el centro del viñedo, según el modelo francés de “château”, tiene una capacidad de elaboración de 700.000 kilos de uva, cuenta con un parque de 1.500 barricas (60% roble francés y 40% americano) y se estima una producción anual de un millón de botellas.
Esa fue al cuna del Quinta de Tarsus 1998, acogido a la Denominación de Origen , pero ceñidos a la categoría de tinto genérico.
Señas particulares
Basta acerca a la luz una buena copa del tinto Quinta de Tarsus para comenzar a percibir su color intenso con ribetes azules. Para ser más exactos es un cereza intenso, con borde violáceo, muy vivo.
Al sumergir la nariz en él, emanan notas de frutas rojas frescas, recuerdos florales (sobretodo un marcado aroma a violetas), ahumados y ligeras notas minerales. La madera está muy integrada, percibiendo los tostados, la vainilla y el tabaco sin enmascarar el resto de los aromas.
Es estructurado y potente. En boca es sabroso con notas muy afrutadas, algo tánico pero de gran elegancia e incluso (si me permite el adjetivo) un toque de femeneidad. Si me pide la primer sensación, sería la de frescura y cuerpo combinados en un balance perfecto.
Como la mayoria de los tintos, es una excelente pareja para maridar con carnes rojas, piezas de caza mayor y menor, así como platos bien elaborados como el goulash.
Sin dudas en el futuro este vino dejará de ser uno de los nuevos hijos de la Ribera del Duero para sólo necesitar su ficha personal como pase oficial.





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