Una Noche en Brick Hotel

Un destino dentro del fascinante destino que es la colonia Roma en la Ciudad de México, el hotel Brick me llamó, con fuerza casi magnética, a dejarme llevar por su estilo y su lujo, disfrutando de una escapada repleta de hedonismo.

La historia de este joya hotelera data a principios del siglo XX, cuando Sir William Newbold, presidente del Banco de Londres y México, construyó y vivió en una hermosa mansión de estilo inglés en el 95 de la calle Orizaba en la Colonia Roma Norte. En uno de sus viajes de Gran Bretaña a México, el barco de Sir William utilizó ladrillos de color amarillo pajizo como contrapeso que posteriormente se utilizaron en la construcción de la casa. Debido a este simple hecho, el hotel ahora se llama Brick.

 

Después de varios años y una completa transformación, Brick Hotel nos seduce con un concepto sofisticado y coqueto. Entre sus obras de arte, fascinante diseño vanguardista y el cálido servicio, fui partícipe en momentos de relajación, de paz, de diversión, de disfrute culinario y de armonía.

En el hermoso Hela Spa del Brick Hotel me encontré con un oasis de tranquilidad en medio del vibrante y bullicioso barrio Roma. Con un servicio altamente personalizado y terapeutas capacitados que ofrecen una variedad de masajes, tratamientos faciales y envolturas corporales, este es un lugar para dejar atrás las distracciones modernas y desacelerar el pulso.

 

Después de la absoluta relajación del spa me dejé apapachar por la excelencia del arte culinario del talentoso chef Armando Acosta. Una experiencia singular, la ‘mesa del chef’ consiste de un espacio que te vuelve partícipe del ir y venir de la cocina del restaurante Cerrajería.

Aquí los productos y los ingredientes son los protagonistas de cada platillo en la mesa y el menú degustación representa la estacionalidad y el respeto por los ingredientes que resaltan sabores y texturas puros y sinceros en cada bocado. Una cocina con bases europeas y toques mexicanos, con productos locales, sostenibles y de absoluta calidad, esta es una sofisticada reinterpretación de técnicas aprendidas de las cocinas europeas, mezcladas con cariño, emociones, colores y recuerdos de la vida en México.

 

Entre los manjares que disfrutamos en la ‘mesa del chef’ resaltaron el espectacular robalo con salsa matcha, el sabroso cerdo braseado, el delicioso tortellini de tres quesos con yuzu y caviar y, mi platillo favorito de la velada: hongos de lluvia con yema de huevo pasteurizada, una innovadora creación del chef Acosta que eleva los sentidos.

 

El mágico resultado de estilo, nostalgia y elegancia, Brick Hotel es el escenario de momentos inolvidables que nos transportan a mundos de placer infinito.

Author: Deby

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