Donde el Tiempo se Detiene: Belmond Maroma

Un ícono de la lata hotelería en la Riviera Maya, Belmond Maroma ha sido durante años el punto de encuentro de amantes del hedonismo con la impactante naturaleza de una de las playas más bellas del mundo. Fina arena blanca y aguas turquesas bajo un cielo despejado – la Riviera Maya es un destino paradisiaco que se adentra a nuestro ser y se vuelve parte de nosotros.

Este es un lugar donde el tiempo se detiene, suspendido en el caluroso aire del Caribe, estático. Los colores del mar están en lucha constante por llamar nuestra atención; por momentos destellan vibrantes tonos turquesas, por otros un azul verdoso, un índigo profundo o un color casi morado. Crean un caleidoscopio, una obra de arte en constante movimiento y cambio.

 

Es un oasis inmerso en una plantación de cocos de 200 acres, el hotel nació como la casa de un arquitecto que la cadena internacional Belmond convirtió hace trece años en un resort donde se renueva su compromiso de “hospitalidad hecha a mano”. Esta filosofía ha creado en este paraíso un ambiente inigualable, con un servicio personalizado que busca en todo momento apapacharnos.

 

Exclusivo y pequeño, donde al arte de la hotelería se ha perfeccionado y ha cobrado viva propia, envolviéndonos en momentos de hedonismo puro y experiencias inolvidables, Belmond Maroma anunció una enorme renovación que se llevará a cabo en el transcurso del año – el resultado, sin duda, será magia pura.

Desde las amplia terrazas de las suites del hotel, como mi espectacular setting en el rooftop de la codiciada habitación 40, se ven las olas acariciar gentilmente, casi con ternura, a la blanca arena de la playa.

 

Decoradas con arte original, cobertores y alfombras tejidas a mano, persianas de bambú y enormes tinas hechas a mano y adornadas con azulejos mexicanos, las suites son espacios de lujo y comodidad que nos hacen sentir en casa.

 

La suave danza de las ramas de las palmeras que se mecen en la brisa del mar marcan la pauta para un ritmo de vida desatado de la realidad, donde las horas y los días fluyen dulcemente, envolviéndonos en mundos de paz y relajación perfecta.

 

 

Author: Deby

Share This Post On
468 ad

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *