Bajo el Espléndido Sol de St. Mortiz

En el cielo; un sol espléndido. En el aire; el aroma a chocolate caliente recién hecho. En el lago; el hipnotizante reflejo de las montañas. Un destino sin igual, St. Moritz es el mágico resultado de la unión de lujo, belleza natural, excelencia culinaria y un estilo de vida sofisticado ya la vez relajado… conocido por sus increíbles pistas de ski en invierno y deslumbrantes paisajes en verano –con un cielo azul todo el año– este paraíso me enamoró por completo.

La historia de St. Moritz está fuertemente arraigada a la historia del espectacular Kulm Hotel. En 1864 el hotelero Johannes Badrutt hizo una apuesta con unos de sus huéspedes británicos: les prometió que, además de los hermosos veranos, el invierno en St. Moritz era agradable y soleado. Apostó que si estaba equivocado iba a pagar sus gastos de viaje y alojamiento; a la llegada del grupo a St. Moritz se encontraron con cielos azules, un cálido sol y un muy sonriente Badrutt. Así nació el turismo de invierno de St. Moritz, un destino internacionalmente reconocido y aclamado – esta fue la misma mente brillante detrás de éxito del destino y del maravilloso hotel Kulm St. Moritz.

 

Gracias a su fundador, el hotelero Johannes Badrutt, St. Moritz y el Hotel Kulm es uno los lugares más conocidos en los Alpes suizos desde el siglo XIX. Este hotel histórico, situado en el corazón del pueblo alpino, nos sumerge en la incomparable atmósfera y en su tradicional hospitalidad que se remonta a más de 160 años. Con su ubicación privilegiada a 1,856 metros sobre el nivel del mar, el Kulm Hotel ofrece las mejores vistas del lago St. Moritz.

Aquí me dejé llevar y descubrí esta hermosa región alpina, disfrutando del ambiente cosmopolita del hotel y del famoso sol de Suiza, que aquí brilla un promedio de 322 días al año. St. Moritz es más que una ciudad de increíbles spas, más que un destino de deportes de invierno, más que un imán para innumerables celebridades, artistas y aristócratas… es la encarnación de un estilo de vida inolvidable.

 

Pasé horas disfrutando del lujoso Kulm Spa St. Moritz de 2000 metros cuadrado, un refugio ideal de relajación, comodidad y armonía. Desde la calentada alberca de hidromasaje al aire libre, con aromas de la fina madera de pino y las vistas únicas sobre el lago St. Moritz frente a mí, y dejé que mi mente divague.

 

Un universo de placeres sensoriales, Kulm Hotel St. Mortiz es una de las joyas del fascinante país de Suiza: un paraíso de montañas, lujo y hedonismo.

Deby

Author: Deby

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