Desde Château L’Hospitalet con Amor

Descansando bajo la opulenta sombra de los árboles me dejo llevar por la magia del momento: en el aire hay un silencio profundo, de campo, interrumpido solamente por el canto de aves, una delicada brisa mece las pesadas hojas de las viñas –repletas ya de jugosas uvas–, y ese distintivo aroma que tienen los viñedos juega con mis sentidos, acentuando distintas notas aromáticas del vino en mi copa. Me encuentro en L’Hospitalet, el precioso y autentico hotel boutique de los viñedos del maravilloso vinicultor, un personaje singular y mi querido amigo, Gerard Bertrand.

 

El Château l’Hospitalet está enclavado en el corazón de la cadena de los Pirineosla Clape, entre Narbona y la costa mediterránea, una isla fenicia y luego romana, cuna de la vid en Francia.

 

Hoy en día, el Château cuenta con un hotel, un restaurante gourmet, una bodega de degustación y venta, un espacio de arte y una rica oferta de recorridos sensoriales en torno al mágico mundo del vino. Rodeado de 1,000 hectáreas de garriga, es una propiedad que se dedica a compartir el Art de Vivre mediterráneo.

Al disfrutar entre los jardines del Château una copa de Clos de Temple, el mejor vino rosado del mundo, aclamado internacionalmente –un ícono sin igual– me sumerjo en la complejidad, frescura y suavidad de su sabor. Todos los vinos de Gerard Bertrand tienen un carácter y estilo único, que refleja su terroir y la pasión con la cual son elaborados.

 

En la cuna de la viticultura mediterránea en el sur de Francia, abundan las denominaciones cuyas cosechas están reconocidas en todo el mundo gracias a la dedicación y talento de Gerard Bertrand. Es el Embajador de los Grandes Vinos del Languedoc en todo el mundo; desde los viñedos de altura cerca de los Pirineos hasta los suelos volcánicos de las Terrasses du Larzac y los viñedos costeros con vistas al mar Mediterráneo, las bodegas cubren 850 hectáreas cultivadas con métodos biodinámicos.

En sus dieciséis Châteaux y fincas vinícolas, Gérard Bertrand respeta la tierra mediante procesos de viticultura biodinámica, creando una variedad de vinos fabulosos como el Château l’Hospitalet, reconocido como el mejor vino del mundo en 2019. Joyas del mundo vinícola y deleites para los sentidos, sus exquisitos elixires nos inspiran a dejarnos llevar por la magia de esta fascinante parte del mundo.

 

En el Hotel l’Hospitalet todo gira en torno al hedonismo. El Château creó el festival de “Jazz à l’Hospitalet” en el 2004, que se ha convertido en una referencia internacional. Con un animado entorno y vibrante ambiente, aquí se celebra la vida con música, vino y gastronomía.

La cocina del Chef Laurent Chabert es elegante, orgánica y los productos locales le inspiran a diario. A la cabeza de las cocinas de Art de Vivre desde 2014, es hijo de ganaderos de la región Auvernia, de ahí su pasión por los buenos productos y el respeto por trabajar con los mismos pequeños productores desde sus inicios, con quienes, a día de hoy, mantiene una relación de amistad.

 

 

Además, el Château l’Hospitalet ganó el Gran Premio de Oro en la segunda edición de los Trofeos de Turismo Vinícola organizados por Terre de Vins, en la categoría “Arte y Cultura”.

 

Testigo de la diversidad única de las variedades de uva y de los terruños, los excepcionales viñedos están situados en los más preciosos pacelas del sur de Francia,: Corbières-Boutenac, Terrasses du Larzac, Minervois La Livinière, La Clape, Limoux, Cabrières … entre muchos otros.

Convencido desde sus inicios de que la viticultura en coherencia con la naturaleza es la mejor manera de guiar los vinos a su máximo nivel de excelencia, Gérard Bertrand comenzó la conversión de sus dominios vitícolas a la biodinámica con el Domaine de Cigalus en 2002. Pudo darse cuenta de los beneficios en el ecosistema y decidió adquirir un conocimiento total de este método cultural convirtiendo a sus equipos en todos sus viñedos. Dieciocho años después, el proyecto está a su apogeo, ya que los 16 Chäteaux y Domaines se cultivan en biodinámico.

 

Este paraíso vinícola es el resultado de un bonito juego de azar. La Clape conserva de su pasado como provincia, en la época romana, una flora y una fauna que constituyen su patrimonio: está clasificada como reserva natural. El terruño de l’Hospitalet está protegido de los caprichos del tiempo por un acantilado: campos de trufas, moras y olivos forman sabrosas murallas al borde de los viñedos. Sus aromas llevados por el viento, que los atraviesa, impregnan los vinos de la finca e invaden nuestros sentidos…

Deby

Author: Deby

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