Desde Belmond Road to Mandalay con Amor

El río Ayeyarwady se pinta de un rojo profundo al atardecer, lo rayos del sol parecerían prender el agua en fuego. La estrellada noche cae suavemente y un mágico espectáculo se desencadena ante mis ojos: dos mil dieciocho lámparas de papel son soltadas en el río, flotando en la corriente hacia el crucero donde me encuentro, creando un místico show de luces mientras emotiva música acompaña las pequeñas lámparas en su breve pero impactante camino. Me siento rodeada de estrellas; así es el camino a Mandalay.

Myanmar es un país cuyo nombre mismo evoca curiosidad e intriga, una nación misteriosa rica en historia, cultura y tradición que se apodera de nuestros sentidos, volviéndose parte de nuestro ser. Me encuentro navegado las aguas de su río más importante, el Ayeryarwady, a bordo de lujoso crucero Belmond Road to Mandalay, explorando las maravillas que se alzan a sus orillas.

 

Belmond Road to Mandalay comenzó a operar en el país en 1996, siendo el primer crucero de lujo en aventurarse entre los templos y pueblos de esta área de Myanmar. El trayecto nos lleva de Bagan a Mandalay, pasando por el magnifico sitio histórico de Mingun.

 

Exclusivas y profesionales, las excursiones de Belmond en estos impactantes destinos reflejan el vasto conocimiento de la compañía en la zona. Magníficos guías nos muestran las joyas secretas de Bagan, sorprendiéndonos con sitios históricos poco visitados, colinas privadas para gozar del atardecer y una encantadora ceremonia en la cual prendemos velas que iluminan un pequeño templo a las orillas del lago. A caballo, en bicicleta o a pie– la decisión es nuestra y cada detalle ha sido meticulosamente planeado para asegurar que gocemos lo más posible se cada instante de nuestra visita a esta histórica ciudad, donde templos se alzan en sus miles entre la frondosa vegetación.

El siguiente destino es Mingun, a donde llegamos después de un relajante y sofisticado día de navegación en el cual vemos pasar las cúpulas doradas de templos a la distancia, pequeños barcos tradicionales navegando las mismas aguas que nosotros. Mingun es hogar a la pagoda no terminada más grande del mundo, una majestuosa construcción de piedra que casi aparenta ser una montaña por su impactante magnitud.

 

La tercer noche de este exótico recorrido comienza con un coctel en el cual los hospedes nos vestimos en el tradicional ‘longyi’ –la vestimenta típica de Myanmar. La poderosa luz de la luna ilumina al río, convirtiéndolo en plata momentáneamente, Cada instante es uno de magia pura, que queda permanentemente en mi memoria.

El ultimo destino del crucero es la antigua capital de Myanmar: la famosa e histórica ciudad de Mandalay. Hogar de las vibrantes industrias de jade y mármol del país, esta hermosa ciudad es conocida por los miles de monjes que le llaman hogar; vemos el rojo vivo de sus túnicas deslizarse entre callejuelas cuando van camino a sus templos.

 

Desde el llamado ‘observation deck’, la cubierta del crucero –el lugar idóneo para mirar los rayos del sol bañando las cúpulas doradas de los templos, para admirar la danza de colores que se desprende de los campos de cultivo y de los pintorescos pueblos de pescadores– veo el paisaje y suspiro. Myanmar se ha metido dentro de mi piel, me ha hipnotizado y enamorado. De la mano de Belmond, cuya excelencia hizo de este viaje unos días de placer y descubrimiento puro, exploré lo más bello de este mágico país

 

Desde las suaves y silenciosas aguas del río Ayeryarwady, les mando mi amor.

Deby

Author: Deby

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