Cata con Foro Residente

Las catas son una forma divertida de conocer y difundir la cultura y la gastronomía de un lugar, y qué mejor destino para seguir descubriendo que la hermosa Riviera Maya. En días pasados se llevaron a cabo distintas catas en el marco del Mercado de Vinos, Destilados y Licores, una espléndida iniciativa organizada por el Foro Residente, la revista especializada que con tres años cumplidos y con uno como Residente Cultura Culinaria, organiza catas y eventos súper especiales para promover la gastronomía local de Cancún y Riviera Maya.

En este evento dirigí una cata muy especial que reunió elementos que nos conquistan: la seducción del vino y de las copas Riedel. “La seducción como elemento para mejorar la experiencia en la venta del vino” la impartí en un foro de cincuenta chefs, medios, foodies y hoteleros, realizándola mano a mano con mi amigo Juan Pablo Molinar, embajador de Zacapa en México.

El espacio seleccionado fue la cava del Wine Bar del hotel Azul Beach Resort The Fives, galardonado con el Four Diamands Award y votado como uno de los mejores resortes en el este de México en Traveler Reder’s Choice Awards. Rodeados de vinos  y buena compañía, la cava fue ideal para relacionarnos y conectar con la sensualidad que las copas Riedel revelan sobre los vinos, y en esta ocasión los espléndidos de Casa Madero, dirigida por mis amigos Brandon y Daniel Milmo.

Además de ser instrumentos del placer, Casa Madero y Riedel comparten el ser resultado de la creatividad de familias curiosas, que hace siglos innovaron en sus respectivas ramas: Madero, en ser la mejor y la primera casa vitivinícola de América, y Riedel, en ser la únicas copas de cristal diseñadas bella y anatómicamente para disfrutar cada tipo de uva. Sabor, historia, conocimiento y una gran tradición se hicieron presentes en nuestra cata en Azul Beach.


Madero y Riedel son seducción y placer. El propósito de uno radica en el otro, existen para dar lo mejor de sí, como si se tratase de uno mismo, y como lo descubrimos en esta cata, probar los vinos en la copa inadecuada es no sólo soso y aburrido, sino que es un verdadero crimen contra todo el proceso de vendimia, selección, crianza y embotellado por el que pasan los vinos.

Para romper estereotipos, empezamos con el Vino Rosado V 100% Cabernet Sauvignon, y que erróneamente suele asociarse con el gusto de los jóvenes y de las mujeres. Durante la cata en copa Riedel, se hicieron presentes sus notas frutales, florales, con notas de cereza, duraznos en almíbar, guayaba rosa, nectarina, toronja rosa, melón y un final de papaya con miel.

A través del cristal Riedel y después de oxigenarlo, es un vino con un color brillante y un rosado hermoso, con buen cuerpo, visible a través de sus piernas que bajan lentamente por las paredes de la copa. Marida muy bien con cangrejo, sushi, salmón, camarones y sopa de cebolla. Postres como fresas con crema y fresas flameadas.

Otro de los vinos fue el orgánico de la línea reserva elaborado con uvas orgánicas Cabernet Sauvignon. Su color violeta intenso es elegante y con cierta complejidad, y al catarlo en las copas Riedel notamos sus aromas intensos de frutas del bosque en compota, romero, y ahumados del roble. Tiene buen ataque con taninos potentes pero maduros, acidez controlada, agradable retrogusto y buena persistencia.

Las catas no son magia aunque así lo parezcan. Son la  unión atinada del proceso de producción de los vinos y del diseño de las copas. Aprender implica práctica y dejarse llevar por las sensaciones, pues experimentando y probando es como se aprende a catar.

Deby

Author: Deby

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