Campillo & Riedel

La duda, el placer y el misterio abren el umbral de las nuevas oportunidades, y guían el camino de nuevos descubrimientos. Finalmente, la gastronomía y los vinos son resultado de la curiosidad y de la observación, y que no dejan de reinventarse y de sorprendernos. Ambas han crecido y madurado junto a la humanidad, pues son compañeras de su viaje por esta tierra, cómplices de satisfacciones, y que han formado su propio lenguaje universal.

A diferencia de la comida, a los vinos los amamos no porque sean necesarios para la vida, sino simplemente por el gusto que nos generan. Además es bien cierto que nuestro día puede ser impactado con una buena o mala experiencia, a través de las bebidas que nos llevamos a los labios, e inclusive puede convertirse en un referente futuro. Por eso es tan importante investigar, para entender las características sensoriales y entonces poder satisfacerlas y estimularlas.

Esto es lo que ha hecho la compañía austriaca Riedel, que lleva nada menos que 250 años investigando y demostrando cómo el aroma y sabor del vino se ve afectado por la forma de la copa en la que se consume. Mediante meticulosas observaciones,  Claus J. Riedel quien sentó las bases para la producción de copas funcionales y bellas, creadas de acuerdo al principio de diseño de la Bauhaus: la función determina la forma.

Detrás del placer sensual de tomar vino hay dos vertientes: las exhaustivas investigaciones sobre la anatomía humana, que son la base del diseño de las copas Riedel, y el maravilloso proceso que existe detrás de la producción de una botella de vino. Ambos elementos, creados por el hombre, siguen los mismos patrones que la naturaleza -pues sus elementos se obtienen de ella- al crear una exitosa o fatal sinergia.

Fatal, pues el desconocimiento de la importancia de beber en una copa correcta lleva a cometer errores, como el creer que no afecta el tomar en un vaso de plástico o hasta directo de la botella, siendo que la copa es un instrumento fundamental para disfrutar del vino, pues el sabor, consistencia y textura son alteradas con la forma y el material de la copa.


Exitosa, pues la delicadeza del cristal permite escuchar un canto sonoro y especial cuando se sirve el vino, como si tuviera vida propia, y su transparencia permite admirar las tonalidades del vino, como las del Campillo Gran Reserva, con un bello color rojo cereza, con ribete de evolución rubí, bien cubierto, limpio y brillante.

Al igual que los vinos, las copas Riedel acarician los sentidos, pues para qué más investigar si no para llegar a esto. Los vinos riojanos de Bodegas Campillo, hablando de ellos en el ritual sensual del vino, son aptos para todos los sentidos, capaces de evocar un torrente de sensaciones físicas y anímicas. Dentro del enorme y generoso universo de la vitivinicultura, los vinos de Bodegas Campillo son piezas de arte llenas de colores y aromas, formadas bajo la perseverancia y el amor por lo bien hecho.

Bodegas Campillo es resultado de años de investigación en el tipo de sustratos y de las uvas, en los cuidados que necesitan, en los procesos de producción y embotellado, y además, son muestra de que la excelencia en el sabor se acompaña de la belleza en las formas arquitectónicas, de las mejores condiciones técnicas y funcionales para la elaboración y crianza del vino.

Su Campillo Gran Reserva reúne los procesos ancestrales, como el de la su vendimia realizada de forma manual en cajas de 15 kg, perfeccionados con modernos procesos, como el de su fermentación controlada a 28ºC en depósitos de 10.000 kg. con largas maceraciones. La calidad en su proceso, ha hecho que las diferentes añadas de este vino sean reconocidas con más de 19 premios internacionales, como la Medalla de Oro para la añada 2004 en el Decanter World Wine Awards  de 2015 en Reino Unido, la Gran Medalla de Oro para la añada 2005 en el Concours Mondial de Bruxelles, y la Medalla de Oro para la añada 2001 en el Decanter Awards 2011 en el Reino Unido.

Desde su fundación en 1990, la bodega ha estado respaldada por la Denominación de Origen Calificada Rioja (DOCa), y se ubica en la Sierra de Cantabria. Además de la enorme extensión de sus viñedos, por sí misma, la bodega es una delicia visual, construida en piedra salmantina y con una escalinata construida con pizarra negra. Aquí reposan, crían y se admiran más de 1.000.000 de botellas.

Aunque el ingenio no conoce de estaciones ni de lugares, no hay mejor lugar que Rioja para crear vinos que evoquen el calor del verano, ni de la alegría que nos regala su verdor y sus inquietas aves. El verano es una invitación a dejarse contagiar con vivencias que se convertirán en memorias, como aquellas que tenemos de nuestros padres.

Así es como de la mano del perfecto balance de las formas de las copas Riedel, de las cualidades de los vinos de Bodegas Campillo, y del maridaje de estos con los ánimos, es que se llega al camino de un descubrimiento muy personal, y que al mismo tiempo es compartido por todos los amantes del buen vivir alrededor del mundo ¡Salud!?

Deby

Author: Deby

Share This Post On
468 ad

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *