Una Cata De Vino De Jerez

El vino de jerez es ese vino que aún no es muy conocido en México. Es un vino de búsqueda, de encuentro con él y con sus secretos, un vino que ofrece un abanico interminable de estilos, desde los pálidos, oscuros, hasta los secos y dulces.

 

Al igual que el vino se recolecta la uva y se fermenta, con la diferencia que este se fortifica, lo que quiere decir que en su proceso de elaboración incorpora procesos especiales para aumentar su estabilidad y aumentar su graduación alcohólica.

 

El jerez tiene dos caminos: el primero de crianza biológica y el segundo de crianza oxidativa. Uno de los accidentes microbiológicos en la crianza de vinos es la aparición de la llamada “flor”, una especie de velo blanquecino de aspecto polvoriento que cubre la superficie del vino contenido en las barricas de crianza, ese milagro que ocurre en el Marco de Jerez que permiten tener vinos pálidos, ya que son protegidos del contacto directo con el aire.

 

El Marco de Jerez se encuentra situado en el noroeste de la provincia de Cádiz, enclavada en la costa atlántica. Se trata de una región privilegiada, en la que se concentra la esencia más pura del carácter de la Baja Andalucía: la luz y el mar propician condiciones únicas que influencian que las levaduras conformen el velo.

 

El otro camino son los vinos envejecidos con el oxígeno, estos tiene tonalidades progresivamente más oscuras que incorporan aromas más complejos y sabores característicos que permanecen largamente en el paladar gracias a una estructura cada vez más intensa.

 

Para lograr comprender al jerez es necesario experimentarlo, vivirlo y maridarlo, comenzar una cata y examinar las variedades del mismo. Se puede comenzar con la manzanilla que es el un vino brillante color amarillo pajizo, de aroma marino y delicado en el que destacan notas florales. Seguido de el fino, un vino casi dorado pálido, de aromas que evocan recuerdos almendrados, al paladar muy seco, delicado y ligero que deja una agradable sensación de frescor.

De los de crianza oxidativa, se comenzaría con el amontillado, elegante color ámbar, de aromas delicados como frutos secos de cáscara avellanas y vegetales que recuerdan a hierbas aromáticas y tabaco negro; en boca amable y con una acidez equilibrada. Para finalizar con el oloroso, “el más arrogante de los jereces”, de color casi caoba, en boca es un vino estructurado, potente, redondo y con mucho cuerpo.

 

Una de las bodegas que permiten que experimentemos y juguemos con estos sabores es Grupo Estevez, dedicada a la crianza de Jerez que tiene ejemplares como Pedro Ximénez, Raúl Tesoro y Del Príncipe.

 

El jerez es un aperitivo indiscutible, compañero perfecto para la rica gastronomía andaluz, un vino que conforma una amplia paleta de colores, aromas, sensaciones y posibilidades, una excelente opción para experimentar y degustar.

Cata en Mesa 19 por Raúl Vega

 

Deby

Author: Deby

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