Saber Beber

La búsqueda del placer se presenta íntimamente asociada a nuestra naturaleza, pues es parte de nosotros desear lo más cómodo, lo más rico, aquello que nos haga sentir mejores personas. Esta realidad no es característica exclusiva de nuestros tiempos ocupados, en que cada vez con mayor frecuencia se pide una satisfacción casi inmediata, pues el mismo Aristóteles  pensaba que lo agradable parece bueno y lo penoso parece malo, así que no hay razón para excluir de nuestra existencia el gran placer que es el vino.

Placer en griego significa hedoné, es el origen de la palabra hedonismo y del nombre de los hedonistas, los buscadores constantes que mediante la práctica se acercan a su ideal de placer. Beber vino es un placer y como tal, cuánto más se comprende más se goza, en especial cuando se involucran las copas adecuadas para descubrir sin distorsiones las características de las cepas y del paso por barrica. Riedel  es la única marca de cristalería que desde hace 261 años, ha creado copas para cada variedad de uva, a través de delicadas creaciones que las han llevado a ser reconocidas como las únicas copas funcionales. Mediante cada diseño, se exaltan los componentes aromáticos y de sabor de cada variedad de uva.

Saber beber vino va más allá de abrir una botella y servirlo en la copa, sino que se consideran sus matices, los límites del placer y las circunstancias que lo propician. Los vinos de  Grupo Faustino transmiten el placer embotellado por el tiempo, como Su Faustino I, un tinto que marida con carnes estofadas, asados, foie grass y platillos de temporada.

El saber beber es un aprendizaje que algunos logran elevar al más alto refinamiento, y para aprender, lo primero es tener la decisión de hacerlo y perder el miedo de acercarse, y claro invertir en el proceso. Saber de vinos incluye tener la cristalería adecuada, un encanto que gracias a Riedel se extiende por los sentidos desplegando los secretos que se esconden en cada botella.

No es tan complicado como podría imaginarse, ni es exclusivo de cierto tipo de personas o para unos cuantos iluminados. Al ser una bebida mundial, una auténtica herencia de la humanidad, todos pueden convertirse en amantes del vino y dejarse llevar por las dulces reacciones que provoca en el cuerpo.

 

El primer paso para iniciar el camino hacia el hedonismo vinícola es comprar en una tienda donde se venden productos de calidad. Al comprar una caja de botellas variadas en  uvas, cosechas y añadas, se tienen varias oportunidades nuevas de probarlos con cenas o comidas diferentes y descubrir por nuestra cuenta lo que una descripción no puede transmitir. Por ejemplo, se puede escoger una caja formada con Portia Roble, un Portia Crianza y un Portia Prima, los tres de la misma familia pero con características muy individuales, e irlos alternando los diferentes tipos de Faustino, como el Faustino I Gran Reserva, Faustino Crianza, Faustino V, Faustino de autor y Faustino VII joven, y claro, un Campillo Reserva.

Sus propios matices, la diferencia de sabor obtenida por sus añadas y por sus crianzas, hacen que estos vinos del mismo grupo sean diferentes entre sí, comportándose de manera muy particular con ciertos alimentos. Es muy aconsejable tomar notas de lo más relevante en cuanto a la sensación de agrado, pues así se podrán comprar botellas muy similares a las que tuvieron mejor sabor de boca.

 

 

Bebiendo y hablando es la forma en como los vinos se vuelven parte de la vida diaria, porque otro secreto es que el vino no debe reservarse para lo que se considera que son ocasiones especiales. La verdad es que cada día que vivimos es especial, y por tanto cada día amerita brindar con una copa de vino.

Deby

Author: Deby

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