Maravilloso Paris

Paris, la Ciudad del Amor, es el centro cultural del mundo, donde la historia, el arte y el joie-de-vivre se pasean de la mano entre majestuosos edificios y pintorescas callejuelas.

Para los que somos amantes de esta única y maravillosa ciudad tenemos siempre esos lugares a donde no podemos dejar de ir. Para mí, uno de esos es Café de la Paix el legendario restaurante del InterContinental Le Grand Opera.

 

A Café de la Paix de le considera un símbolo de París en todo el mundo. Tras su espléndida redecoración en 2003 siguiendo el estilo inicial del Segundo Imperio, y su recuperación de una gastronomía de excelencia con chefs de renombre, esta institución histórica, ha recobrado, a lo largo de los últimos años su gloria pasada y vuelve a ofrecer una cocina de excepción en la capital francesa.

 

En la esquina de la Plaza de la Ópera, el Café de la Paix, a la vez testigo y participante en la historia de París desde 1862, sigue siendo el lugar al que la gente va y donde desea ser vista, y donde los parisinos, los visitantes, las celebridades y las personas más corrientes les gusta codearse.

Al entrar al InterContinental Le Grand Opera, los huéspedes somos recibidos por un impresionante lobby, que es bañado por la luz que entra a través del emplomado de vidrio piramidal del techo. La blancura del piso contrasta con las grandes alfombras laterales, sobre las que descansan cómodos sillones que nos recuerdan a los grandes salones antiguos en los que el gusto refinado era el común denominador.

 

Otro lugar único en Paris, donde nunca dejo de visitar para disfrutar de una copa de champagne, es el bar de la Maison Taittinger en el impactante hotel Saint James.

En el lugar que ocupaba el primer aeródromo parisino, desde donde salían los globos aerostáticos, este bar de champagne es uno de los muchos lujos de este hermosísimo hotel, perteneciente a Relais & Châteaux.

 

Como viajar hacia atrás en el tiempo, en el corazón de uno de los barrios más elegantes de París, este edificio es actualmente el único palacio hotel de la capital, un lugar de excepción que abriga, además, el muy selecto Saint James Club. Este gran palacete burgués, rodeado de jardines privados, posee 48 habitaciones y suites, todas ellas diseñadas como si fueran habitaciones de huéspedes familiares.

 

Mitad castillo, mitad residencia familiar, es una mezcla grandiosa e íntima de clasicismo y de extravagancia. Es difícil de definir, difícil de clasificar, lo que lo hace único. Este hotel es, primeramente una institución que tiene un look de excéntrica decoración.

Deby

Author: Deby

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