El rey del cristal, Georg Riedel

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Hace 4 años que George Riedel , el rey del cristal, no visitaba México, y en junio disfrutamos de su presencia, que engalanó con una serie de encuentros sin precedentes para la sociedad vitivinícola de este país, entre ellos, una magna cata que atrajo 180 visitantes, en resumen: tres 3 días de emocionantes eventos relacionados con las mejores copas del mundo, el vino y sus amantes.

Bodegueros, directores, dueños, enólogos, sommeliers, gastrónomos y enamorados del vino se dieron cita en diferentes escenarios para disfrutar de excelentes vinos mexicanos en la copas Wine Friendly de Riedel –una línea de copas diseñadas por la marca cristalera austriaca, que resaltan las características del vino de acuerdo a su tipo: Chadonnay, Syrah, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon, entre otras, que permitieron a los vitivinicultores valorar la importancia de las mismas al momento de degustar el vino.

Fueron días de intensa emoción, alegría y adrenalina. Comenzaron en el Estudio Millesime en el Hotel St. Regis de la Ciudad de México, con 30 representantes de 15 bodegas mexicanas, donde se realizó una interesante dinámica; cada firma traía su propio vino para catarlo en algunas copas de las Wine Friendly de Riedel, cada marca seleccionó cierto número de copas para identificar cuáles de ellas resaltaban mejor la fuerza y la personalidad de sus vinos.

 

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Después se realizó un votación y los bodegueros se llevaron a sus casas vinícolas, una selección de 12 copas, que les ayudarán más tarde, para hacer degustaciones más adecuadas al momento de presentar sus vinos o recibir visitas en sus tierras, entre las que contamos: Valle de Guadalupe, Parras, San Miguel Allende, Guanajuato y Querétaro – regiones vitivinícolas, catalogadas entre las más importantes de México-.

Disfrutamos mucho también, la comida en J&G Grill, del chef Jean-Georges Vongerichten, donde los asistentes pudieron darse cuenta de la importancia de las copas, y probar los magníficos vinos Numanthia y Termanthia; estos últimos: vinos de color intenso profundo, expresivos en nariz, con notas de frutos maduros, de cerezas negras, que son la antesala de una rica y compleja boca con taninos redondos y aterciopelados y un final largo persistente que hacen de este vino una experiencia inolvidable.

Por la noche se llevó a cabo la magna cata en el hotel St regis, que comenzó con el Chenin Blanc de Casa Madero, un premiado vino de corte fresco, cítrico, que deja en boca un sabor envolvente, lleno de personalidad y carácter excepcional.

Dejó huella el ejrcicio que se hizo con copas de la línea British, dicha cata comenzó con agua Santa María, Acqua Panna, y resultó por demás interesante lograr que los participantes se percataran de la enorme diferencia que existe hasta de una agua en boca, ya que el
borde, el diámetro de la copa, llevan el flujo del agua o bien del del vino a diferentes partes de la lengua y como la sensación y la apreciación de aromas y sabores va cambiando.

También probamos un Keller Pinot Noir, procedente de la Costa de Sonoma, California, un vino fresco, de sabor delicioso, que permite un trago goloso pero fresco, de aroma refinado, que en combinación con el chocolate Lindt blanco resultó un interesante maridaje, por la delicadeza de ambos.

Seguimos con el Syrah de Valle García, -con la presencia del enólogo Adolfo Hornos-, éste es un vino de fruta madura especiada, con gusto a madera sabroso y pleno, éste se maridó con  el chocolate lindt con chile, combinación que consiguió una expresión muy intensa en boca.

Mas la Plana de Torres, fue otro de los grande personajes, se maridó con chocolate negro de Lindt, en boca es sabroso, muy estructurado, con taninos maduros, muy fresco; quedó increíble con el chocolate oscuro.

Al día siguiente, en el Bistrot Mostache, disfrutamos de un exquisito desayuno acompañado con deliciosas burbujas de Moët & Chandon, firma que estuvo presente los 3 días del evento, y donde Luis Gálvez y Karen Drijanski fueron los anfitriones.

Más tarde, en la Boutique Cetto, se realizó una cata dedicada a sommeliers y restauranteros donde se cataron otra vez aguas y entre otros un Pinot Marimar; un vino elegante, refinado y un tanto sensual.

Seguimos con el Reserva Privada de Cetto, vino muy elogiado por Riedel, un vino con toques de madera, chocolate, de gran concentración aromática con matices rubís y un intenso brillo, una muestra del buen hacer de Cetto.

El broche de oro lo tuvo el 666, este Mezcal que George Riedel calificó de suave y elegante. Así finalizaron esto días en que George

Riedel nos regaló además de su presencia, gratas experiencias y  alegres momentos entorno de una interesante línea de cristales para vino.

Deby

Author: Deby

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