Carlos I en Acquarello

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A finales de los años 70, Mario Gamba decidió cambiar de vida. En aquel entonces, todavía traductor de español y francés en una firma de arquitectos en Bérgamo, Italia, su ciudad natal, decidió ceder a su pasión sibarita y fue cuando comenzó a viajar por el mundo para aprender el arte de cocinar, deleitar el paladar y entender la gastronomía.

Mario Gamba es el creador de su propia cocina llamada “Cucina del Sole”, una cocina de autor contemporánea.

La “Cucina del Sole” o Cocina del Sol equivale a cocina de estación o temporada que hace alusión a la importancia de observar las diferentes estaciones del año, tener paciencia y esperar el proceso de maduración de los productos para poder disfrutarlos en su máximo esplendor, pureza, frescura y calidad.

Sus platillos reflejan su origen, su paso por países como Italia, Francia y España, así como las experiencias adquiridas de diversas culturas.

Mario Gamba se ha establecido en México con su propuesta, Acquarello, y cuyo menú cambia en cada estación para ofrecernos nuevas propuestas culinarias.

Hace unos días se ofreció una agradable comida en donde además disfrutamos del delicioso brandy Carlos I.

En la segunda década de este siglo, los hermanos Domecq dirigían la empresa y dieron un gran empuje al negocio de vinos y brandies. Animados por la magnífica acogida y consolidación en el mercado del brandy Fundador, decidieron sacar a la luz viejas soleras de los brandies almacenados en las botas que con mimo fue seleccionando su padre.

Fue así como nació Carlos I, solera gran reserva que iba a representar lo mejor de los brandies de Domecq. Su presentación oficial se llevó a cabo en 1927.

Brandy Carlos I es una bebida destilada, resultado de una mezcla de soleras reservadas y seleccionadas, añejadas en barricas de roble blanco envinadas. Aunque tiene una mezcla de los tres tipos de destilados (en columna, alquitaras y aguardiente de columna), predominan las alquitaras.

Valery Morozov, embajador de Rusia en México, probando Carlos I

Carlos I es un brandy añejo, de color ámbar intenso, con reflejos dorados. A la nariz es redondo, potente, con aromas de madera envinada con vino de Jerez cedidos tras su largo envejecimiento. En la boca, es equilibrado, pleno y suavemente seco, con una agradable persistencia.

Es el brandy de las buenas sobremesas que convierte las horas del tiempo en ofrendas de amistad.

Si se toma solo se puede hacer ligeramente frío en catavinos o copas similares a las que se utilizan para vinos, en copa de balón de cristal fino cuidando que no sea demasiado grande o, si se prefiere, en vaso ancho añadiéndole uno o dos cubitos de hielo para refrescar y alargar la bebida.

Deby

Author: Deby

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